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La esposa de Alexander Litvinenko, Marina Litvinenko, habla con la prensa junto a su hijo Anatoly a la salida de los Reales tribunales de justicia de Londres, el 31 de julio de 2015

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Los resultados de la investigación británica sobre la muerte por envenenamiento del exespía ruso Alexander Litvinenko en Londres serán dados a conocer el jueves y podrían tensar de nuevo las relaciones con el Kremlin.

Litvinenko fue presuntamente envenenado en un hotel con una taza de té en la que se introdujo polonio-210 -una sustancia radiactiva que sólo está disponible en instalaciones nucleares-, en una historia digna de una película sobre la Guerra Fría.

El exagente de la KGB, fallecido el 23 de noviembre de 2006, se había transformado en un investigador independiente crítico con el Kremlin y había acusado públicamente al presidente Vladimir Putin de ordenar su asesinato.

La muerte de Litvinenko causó indignación en Gran Bretaña, después de que los rastros del veneno radiactivo fueran encontrados en varios lugares de Londres. El abogado que representa a la familia de la victima tildó su asesinato de "acto de terrorismo nuclear".

Robin Tam, otro jurista que participa en la instrucción, apuntó a la responsabilidad de Moscú, algo que la viuda de Litvinenko, Marina, ha sostenido durante mucho tiempo.

Cuando fue envenenado, Litvinenko estaba trabajando para la agencia de espionaje británica MI6 y ayudaba a las fuerzas de seguridad españolas en el combate contra la mafia rusa.

El jueves, todas las miradas estarán puestas en el juez Robert Owen y en si señala con el dedo a Rusia, así como en las consecuencias diplomáticas que ello podría tener.

El diario The Guardian informó este martes de que el Ministerio de Exteriores británico había pedido al primer ministro, David Cameron, que no imponga nuevas sanciones económicas a Rusia por el resultado de la investigación porque podrían perjudicar las delicadas conversaciones sobre Siria.

- "Sangre en sus manos" -

La investigación policial inicial condujo a los fiscales británicos a exigir a Rusia la extradición, por asesinato, de Andrei Lugovoi, un exguardaespaldas del Kremlin que tomó el té con Litvinenko en el Millenium Hotel de Londres. Rusia se ha negado a extraditarlo y Lugovoi, elegido diputado en el Parlamento ruso como miembro del partido de extrema derecha nacionalista LDPR, ha manifestado su inocencia.

La última investigación se ha centrado menos en Lugovoi y más en su amigo y socio Dimitri Kovtun, un exsoldado del Ejército Rojo y empresario, que también estuvo en la reunión en el hotel con Litvinenko.

Los investigadores se enteraron de que Kovtun presuntamente dijo a un amigo suyo de Alemania que tenía un poco de veneno y necesitaba el contacto de un cocinero en Londres para matar a Litvinenko. Kovtun, que trabajaba en un restaurante en Hamburgo desde hace varios años, también supuestamente le dijo a su amigo que Litvinenko era "un traidor con sangre en sus manos".

La investigación comenzó el año pasado e incluyó varias audiencias a puerta cerrada para analizar material de inteligencia que se consideraba demasiado delicado para que trascendiera al público.

El jurista Robin Tam dijo que los rastros de radiación mostraron que pudo haber una intoxicación anterior cuando Litvinenko, Lugovoi y Kovtun se reunieron en una empresa de seguridad privada de Londres dos semanas antes del supuesto incidente fatal. "Una de las cosas más importantes que sugieren las pruebas es que Litvinenko fue envenenado con polonio no una vez, sino dos veces", dijo Tam durante las audiencias.

- "Lo último que puedo hacer por él" -

Durante una entrevista con la AFP en 2015, Marina Litvinenko sostuvo que esta investigación es lo máximo a lo que podían aspirar ella y su hijo Anatoly, a falta de que se juzgue a Lugovoi y Kovtun, ambos en Rusia. "Mi lucha ha sido para que se hagan públicos los hechos", dijo, y agregó: "es la última cosa que puedo hacer por él, defender su nombre".

Su abogado, Ben Emmerson, dijo que Litvinenko había estado investigando los presuntos lazos entre Putin y el crimen organizado justo antes de su asesinato, señalando esto como el posible motivo de la muerte.

Litvinenko sirvió en el KGB durante la época soviética y luego en el servicio que lo sucedió, el FSB, cuando Putin la dirigió antes de convertirse en presidente en 2000.

En 1998, él y otros agentes del FSB dieron una rueda de prensa en Moscú acusando a la agencia de un complot para tratar de matar a Boris Berezovsky, un oligarca que ayudó a Putin a subir al poder pero que luego cayó en desgracia.

Litvinenko fue juzgado por abuso de poder y, después de ser absuelto en 1999, huyó de Rusia por temor a ser juzgado de nuevo. Reino Unido le concedió asilo con el apoyo financiero de Berezovsky, que fue encontrado muerto en su casa británica en 2013.

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AFP