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El presidente francés, Emmanuel Macron, asiste a una cita con los medios de comunicación tras una reunión en París, el 8 de junio de 2017

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Un mes después de elegir como presidente al centrista Emmanuel Macron, los franceses votan el domingo en primera vuelta para elegir a sus diputados y, según los sondeos, el partido de Macron podría obtener una mayoría de escaños para llevar a cabo las reformas prometidas.

A dos días de la primera vuelta de estas elecciones, los sondeos dan un cómodo avance a Macron, con un 30% de intención de voto, frente a una oposición debilitada y atomizada.

Eliminados ya en la primera vuelta de la elección presidencial, los tradicionales partidos de izquierda y derecha que se han repartido el poder desde hace 60 años temen un verdadero tsunami del movimiento presidencial, creado hace poco más de un año: según varias proyecciones, podría obtener 400 diputados (sobre un total de 577 en la Asamblea Nacional), muy por encima de la mayoría absoluta de 289 escaños.

Los dirigentes europeos y los mercados se felicitan de que se puedan aplicar esas reformas, pero semejante concentración de poderes preocupa a las demás fuerzas políticas francesas.

Macron y su movimiento llevan a cabo una "estrategia de dominación hegemónica". "No creo que sea saludable para el debate democrático", se lamentó este viernes François Baroin, líder del partido de derecha Los Republicanos para estas legislativas.

- Estado de gracia -

La hegemonía de los diputados pro-Macron confirmaría la necesidad de renovación política que tienen los franceses, que han dejado fuera de juego a los antiguos líderes políticos de los partidos tradicionales y elegido a un presidente de 39 años, desconocido por todos hasta hace poco.

Su voluntad de poner fin a los viejos atavismos políticos le condujo a formar un gobierno mezclando personalidades de derecha, izquierda y de la sociedad civil.

Entre los 530 candidatos presentados por La República en Marcha, el movimiento de Macron, figuran solo 28 parlamentarios salientes y un buen número de ciudadanos procedentes de varios sectores: matemático, piloto de caza...

Su falta de notoriedad está compensada por la popularidad del nuevo jefe de Estado, que se beneficia de un indudable estado de gracia al inicio de sus cinco años de mandato.

Sus primeros pasos en el escenario internacional, considerados exitosos frente a los pesos pesados Trump, Merkel o Putin, sumado a la fascinación que suscita la atípica pareja de un presidente y su mujer 24 años mayor, ha generado una verdadera 'Macronmanía' a pesar de un escándalo que afecta a uno de sus ministros, acusado de favoritismo en una transacción inmobiliaria en 2011.

- El desafío de reformar -

Sin embargo, estas legislativas aún tienen que ganarse y esa victoria es crucial para Macron, que necesita una sólida mayoría para asentar su política de reformas sociales y liberales: moralización de la vida política, flexibilización del mercado de trabajo -ante la oposición de los sindicatos- o la reducción del déficit público para satisfacer las normas europeas impuestas desde Bruselas.

El imperativo es doble: se trata de respetar las promesas hechas a los electores, pero también de recuperar la confianza de Alemania, que desde hace años reclama a París reformas estructurales.

Emmanuel Macron tiene además la intención de formar con Alemania un dúo a la cabeza de Europa, en un momento en el que el aliado Estados Unidos se ha distanciado y Gran Bretaña ha optado por el Brexit.

"La elección de Emmanuel Macron devuelve a Europa una frágil esperanza. Trump y el Brexit pueden ejercer de acelerador de partículas para la pareja franco-alemana". Pero "Francia debe traducir sus intenciones en actos para convencer a Alemania de que esta vez sí llevará a cabo totalmente sus reformas", indica en una nota de análisis el experto en política internacional, Dominique Moïsi.

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