Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Personal de seguridad afgano vigilando sobre un vehículo blindado en un puesto de control de Ghazni, el 13 de octubre de 2015

(afp_tickers)

Los habitantes de las afueras de Ghazni estaban aún estremecidos este martes por los enfrentamientos entre el Ejército y los talibanes, que trataron de capturar esa ciudad al sureste de Afganistán, dos semanas después de que tomaran brevemente otra capital de provincia.

Las fuerzas afganas repelieron el lunes el asalto de los talibanes, que provoca inquietud pues demuestra la voluntad de los insurgentes de no limitarse a atacar en sus feudos rurales, sino también a ciudades más grandes, un hecho inédito en 14 años de rebelión.

Estos combates, durante los cuales las calles de Ghazni quedaron desiertas, se producen dos semanas después de que los talibanes ocuparan durante tres días la ciudad norteña de Kunduz. Aunque breve, se trató de la principal victoria militar de los talibanes desde 2001.

- 2.000 asaltantes talibanes -

"Unos 2.000 combatientes talibanes lanzaron en la mañana (del lunes) un ataque desde varias direcciones hacia Ghazni" declaró a la AFP el vicegobernador de la provincia, Mohamad Ali Ahmadi.

"Llegaron a acercarse hasta a 5 kilómetros de la ciudad, desencadenando duros combates, pero fueron rápidamente repelidos por las fuerzas afganas", añadió Ahmadi. "Refuerzos militares han llegado procedentes de las provincias vecinas para garantizar la seguridad de la ciudad".

Los combates obligaron al cierre de comercios y escuelas de la ciudad, mientras numerosos habitantes huían hacia la capital, Kabul. Los talibanes han incrementado sus ataques contra las fuerzas gubernamentales afganas desde que la OTAN puso fin en diciembre pasado a su misión de combate en Afganistán.

La ocupación por los talibanes el 28 de septiembre de Kunduz, al término de una ofensiva relámpago, puso en evidencia las limitaciones del ejército afgano y supuso un grave revés para el presidente Ashraf Ghani, en el poder desde hace un año.

- ¿Una nueva estrategia? -

Los combates con los talibanes se han extendido además a las provincias vecinas, tales como Badajshan y Tajar. Ello indicaría que la breve captura de Kunduz sería apenas la primera fase de una nueva estrategia para extender e intensificar la insurgencia en el norte del país.

Todo ello genera el temor de que se produzca un efecto dominó, con grandes ciudades cayendo en manos de los talibanes por primera vez desde que fueran expulsados del poder en 2001 por una coalición militar liderada por Estados Unidos.

La semana pasada, los talibanes intentaron hacerse con Maimana, capital de la provincia de Faryab, pero fueron rechazados por las fuerzas del ejército apoyadas por milicias progubernamentales.

"Con este tipo de operaciones de guerrilla contra las grandes ciudades, los talibanes ponen a dura prueba al ejército afgano" subraya el analista militar Atiqulá Amarjil, basado en Kabul.

"Los talibanes saben que no pueden tomar el control de una ciudad durante mucho tiempo, pero conquistar una, aunque sea de forma momentánea, ya es una gran victoria desde el punto de vista de la propaganda", añade.

Por otro lado la OTAN anunció el martes haber llevado a cabo una de sus mayores operaciones conjuntas con el ejército afgano en la provincia de Kandahar, al destruir una guarida de Al Qaida implantada en el corazón de este feudo de los talibanes.

Pero el país sigue padeciendo una enorme inestabilidad. El domingo, cinco integrantes de la OTAN -dos militares británicos, dos estadounidenses y un civil francés- murieron en Kabul, en un accidente de helicóptero, poco después de que un convoy británico sufriera un atentado suicida en la capital afgana.

El helicóptero en el que viajaban las víctimas se estrelló cuando aterrizaba en el cuartel general de la OTAN, que aporta un apoyo aéreo al Ejército afgano. Unos 13.000 soldados extranjeros, la mayoría estadounidenses, permanecen en el país básicamente para formar a las tropas afganas.

Por otra parte, las fuerzas de la OTAN están bajo presión desde que un bombardeo aéreo estadounidense contra un hospital en Kunduz de la ONG Médicos sin Fronteras (MSF) provocó la muerte el pasado 3 de octubre de 22 personas.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó la semana pasada disculpas a MSF por el bombardeo, que sigue siendo objeto de investigación.

AFP