Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Las fuerzas de seguridad afganas vigilando la entrada a la principal prisión de Kunduz, el 8 de octubre de 2015, tras volver a tomar el control de la ciudad, que los talibanes ya han abandonado tras su rápida ofensiva

(afp_tickers)

Los talibanes anunciaron este miércoles que se retiraron de la ciudad afgana de Kunduz, dos semanas después de haberla conquistado con una ofensiva relámpago, su mayor victoria militar desde el año 2001.

Los habitantes, traumatizados por los combates de los últimos días, regresaban el miércoles a la ciudad, que recuperaba cierta normalidad. Los servicios de electricidad y agua corriente fueron parcialmente restaurados y los comercios comenzaban a abrir sus puertas.

Las cicatrices de los combates se veían en las calles y en las fachadas acribilladas de balas de los edificios. "Las fuerzas de seguridad están pidiendo a la gente que vuelva, pero la gente todavía tiene miedo de que la situación cambie de nuevo", comentó a la AFP Ajmal Kakar.

Imágenes difundidas por la televisión mostraron tropas afganas patrullando en las calles y descolgando de los edificios públicos las banderas de los talibanes. Los insurgentes controlaron Kunduz, la gran ciudad del norte de Afganistán y la quinta más poblada del país, durante unos pocos días.

El anuncio de la evacuación de Kunduz tuvo lugar después de una nueva ofensiva el lunes de los talibanes contra otra capital provincial, Ghazni, que repelió sus ataques.

Los talibanes "ordenaron a sus combatientes que se retiren de las principales avenidas, mercados y edificios gubernamentales y se replieguen hacia las zonas rurales aledañas", según el sitio web de la organización.

El repliegue táctico apunta a "reforzar las líneas de defensa y a preservar las fuerzas para futuras operaciones", indicó el movimiento talibán.

La caída de Kunduz el 28 de septiembre pasado fue un espectacular y doloroso fracaso para las tropas afganas, formadas por los occidentales, en su primer combate mano a mano con los talibanes desde el fin de la misión de combate de la OTAN, en diciembre pasado.

La batalla de Kunduz marca, quizás, el inicio de una nueva estrategia de los talibanes, tendente a reforzar sus posiciones al norte del país y en las ciudades, más allá de sus feudos rurales del sur.

El lunes, unos 2.000 combatientes talibanes lanzaron un ataque contra la ciudad de Ghazni, capital de la región del mismo nombre, desencadenando violentos combates. La semana pasada, los talibanes había asediado la ciudad de Maimana, capital de la provincia de Faryab.

En ambos casos los talibanes fueron rechazados, pero esas ofensivas evidenciaron la capacidad militar de los insurgentes islamistas para atacar los grandes centros urbanos.

AFP