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Las Galerías Lafayette de París, en una imagen del 17 de septiembre de 2015. Los turistas chinos regresan en gran número a París y muestran un mayor interés por lo auténtico

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Los turistas chinos, que regresan en gran número a París tras un periodo de desafección causado por los atentados y las agresiones, muestran un mayor interés por lo auténtico, en detrimento del lujo.

Para esta nueva generación de turistas del país asiático, se acabaron las visitas de París con turoperadores o los montones de bolsas de grandes marcas de lujo francesas.

Viajan en metro o se mueven en Vélib', las bicicletas de alquiler de la capital, hablan inglés y no sueltan su teléfono móvil.

Es cierto que sigue habiendo autobuses aparcados cerca de los grandes almacenes próximos a la Ópera, pero los turistas chinos, que suelen ser más jóvenes que los demás visitantes internacionales (32 años de promedio, en lugar de 39), buscan experiencias más originales que las de sus antecesores.

"A menudo son jóvenes ejecutivos dinámicos, de clase media o incluso de la élite china, que van a pasar unos días en Francia con la familia o entre amigos", explica Li Lacampagne, una exdiplomática que creó una aplicación para ayudar a los chinos a elegir las tiendas parisinas que cumplen con sus gustos.

"Ya no sólo buscan las grandes marcas francesas, también quieren productos que no se encuentran en China", explica.

Una vez visitados los principales monumentos, esos turistas se alejan de la prestigiosa avenida de los Campos Elíseos para pasear por el centro de París.

"Descubrí el Marais cuando estudiaba en Italia, me llevaron unos amigos. Me gusta el ambiente, se corresponde realmente con la imagen que tenemos de Francia en China", afirma Xia, una treintañera que acompaña a su madre en su primer viaje a Europa.

- Más conectados -

Esa nueva clientela es una suerte para los comercios parisinos, ya que gasta mucho dinero, más que los 200 euros de media que desembolsa cada día el turista chino tradicional.

Y para atraerla, más vale conocer sus costumbres.

"Están ultraconectados, mucho más que los franceses", asegura Li Lacampagne.

En China, donde Facebook, Twitter e Instagram están prohibidos, el rey de las redes sociales se llama WeChat, una aplicación que ofrece un sistema de pago móvil, algo habitual para los chinos.

Pero en Francia, "todavía estamos muy lejos del objetivo en ese aspecto", reconoce Othman Nasrou, vicepresidente encargado del turismo en la región Isla de Francia, la región de París.

Sin embargo, el pago móvil podría tranquilizar a los turistas chinos y combatir la delincuencia, considera.

Los turistas del país asiático, famosos por viajar con importantes sumas de dinero en metálico, suelen ser víctimas de agresiones.

En agosto de 2016, el atraco de un grupo de turistas chinos delante de su hotel, cerca del aeropuerto parisino Roissy-Charles-de-Gaulle, tuvo mucha repercusión en los medios.

Desde entonces, las autoridades francesas han dedicado millones de euros para fomentar el turismo, sobre todo para incrementar la seguridad.

Según los datos oficiales, el 54% de los turistas chinos, los que más visitan la capital francesa, por detrás de los británicos y los estadounidenses, tienen intención de volver a París en un plazo de dos años, frente a un 71% para las demás nacionalidades.

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AFP