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Meral Aksener, del opositor Partido de Acción Nacionalista (MHP), hace campaña por el "no" en el referéndum constitucional turco, el 8 de abril de 2017 en Ankara

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Los ultranacionalistas turcos tienen la llave del referéndum del domingo en Turquía, después de que el presidente, Recep Tayyip Erdogan, haya tratado de ganárselos por todos los medios, alzando el tono contra Europa, endureciendo la represión contra los círculos prokurdos y relanzando el debate sobre la pena de muerte.

Cuarta y última fuerza parlamentaria, la voz de los ultranacionalistas será clave en el referéndum sobre una reforma constitucional destinada a reforzar los poderes del jefe del Estado, una votación que los observadores auguran muy ajustada.

El Partido de Acción Nacionalista (MHP), dirigido por Devlet Bahçeli, se ha alineado detrás de Erdogan, pero su base electoral está fuertemente dividida y varias figuras importantes del movimiento se oponen abiertamente al texto sometido al voto de los turcos.

Es el caso de Meral Aksener, una exministra de Interior de 60 años que goza de una gran popularidad. Expulsada del MHP en septiembre tras haber tratado de derrotar a Bahçeli, se ha impuesto como una de las principales protagonistas del bando del "no".

"Crucial", el voto nacionalista será uno de los factores determinantes de la consulta, subraya Samim Akgönül, profesor de la Universidad de Estrasburgo (este de Francia).

El partido de Erdogan, el AKP, siempre ha "obtenido mayorías cortas con coaliciones heteróclitas y coyunturales", explica. Y el aliado hoy es el MHP, cuyo apoyo ya permitió que la reforma superara la etapa del Parlamento.

- 'Número 1 de los Lobos Grises' -

El acercamiento entre Erdogan y Bahçeli, sobre todo desde el intento de golpe de Estado de julio, puede sorprender a primera vista, pues ambos han protagonizado cruces de acusaciones en el pasado.

Si gana el "sí", asegura uno de los adjuntos de Bahçeli, Mehmet Günal, "el MHP será todavía más fuerte".

Erdogan, que ha multiplicado los halagos hacia quien en otro tiempo llamaba "Señor No", tuvo un gesto simbólico al acudir a la tumba del fundador del MHP, Alparslan Türkes, para conmemorar el 20º aniversario de su muerte.

Yendo todavía más lejos, el primer ministro, Binali Yildirim, hizo con la mano el gesto de los Lobos Grises, una facción ultranacionalista que ha estado asociada a numerosos asesinatos políticos contra militantes kurdos o de izquierdas.

El desafío para Erdogan es "convencer a los fascistoides nacionalistas de que es el número 1 de los Lobos Grises", indica Akgönül.

Erdogan tiene por delante una estrecha senda, ya quedebe cortejar a este electorado sin perder la simpatía de los conservadores kurdos, un sector nada despreciable de quienes votan tradicionalmente por el AKP.

Pero para muchos ultranacionalistas, que digieren mal las concesiones que el Gobierno hizo a los kurdos en el pasado y la acogida de casi tres millones de refugiados sirios, el apoyo del MHP a Erdogan les suena como una traición.

- 'Traición' -

"Más del 90% de los nacionalistas dirán 'no'", asegura a la AFP en Ankara Sinan Ogan, un exresponsable del MHP, expulsado, que ha hecho campaña principalmente echando mano del sentimiento antisirio en Turquía.

"Bahçeli comete un error. Está traicionándonos", lamenta Sezai Dursun, de 63 años, militante veterano del MHP. "Vemos bien que nuestros amigos no estén de su lado", agrega, con una sonrisa triste.

"No puedo imaginarme que un nacionalista pueda decir 'sí'" a la reforma constitucional, declara otro, Omer Cakiroglu, de 55 años, en un mitin reciente de Aksener.

La voz de la carismática Aksener ha traspasado incluso el bando de los nacionalistas. Es una de las pocas que se atreve a atacar a Erdogan por su antigua alianza con el predicador Fethullah Gülen, convertido hoy en el peor enemigo del presidente turco, que le responsabiliza de la intentona golpista de julio.

Su campaña por el "no" en el referéndum ha estado marcada por varios incidentes, que sus seguidores denuncian como acciones de sabotaje, como un corte de electricidad ocurrido durante un discurso suyo en febrero, cuando la sala en la que hablaba se quedó a oscuras.

El referéndum del domingo será visto como un test para el MHP, pues revelará si una mayoría de su base apoya o rechaza la línea fijada por Bahçeli.

Si el no vence, subraya Akgönül, "el MHP puede ser el escenario de una áspera batalla".

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AFP