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El jefe de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), Adam Farkas, posa para la foto en las oficinas del organismo, el pasado 23 de marzo en Londres

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Luxemburgo no esperó ni 24 horas después de la notificación del Brexit para lanzar su candidatura oficial a acoger la Autoridad Bancaria Europea (EBA), que deberá dejar su sede en Londres cuando Reino Unido abandone la Unión Europea (UE).

En una carta enviada a los presidentes de la Comisión y el Consejo Europeos, el Gran Ducado reclama su derecho "legal" a acoger la EBA después del Brexit en base a un acuerdo de responsables europeos de 1965, explicó a la AFP una portavoz del Gobierno luxemburgués.

"La reivindicación de Luxemburgo de acoger la EBA es simplemente la aplicación del acuerdo de 1965 todavía vigente", agregó esta fuente, en referencia al acuerdo que estipula que "los gobiernos de los Estados miembros están dispuestos a instalar" en Luxemburgo organismos comunitarios, "especialmente financieros".

Respecto a las dos únicas excepciones a ese acuerdo -la instalación de la EBA en 2011 en Londres y la del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania) en 1998-, la portavoz las calificó de "derogaciones excepcionales", que en su momento contaron con el visto bueno de su país.

Con esta misiva del primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, fechada el 29 de marzo poco después de la activación del Brexit por parte de Londres, Luxemburgo se lanza de lleno en la batalla por este organismo comunitario, que también desean albergar otras ciudades, como Viena.

Además de defender su derecho, Bettel esgrime otros argumentos en esta carta de dos páginas, a la que la AFP tuvo acceso, como las "sinergias" que podrían crearse con otros actores financieros ya presentes allí, como el Banco Europeo de Inversiones, el Fondo Europeo de Inversiones e, incluso, el Mecanismo Europeo de Estabilidad.

- EBA y EMA -

La notificación oficial de Reino Unido de su deseo de abandonar la UE inauguró el miércoles los dos años de negociaciones de divorcio, pero también el comienzo de una lucha entre los países del bloque para acoger a los dos organismos basados en Reino Unido: la EBA y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

La autoridad bancaria, creada en respuesta a la crisis financiera, es famosa por las pruebas de resistencia de los bancos europeos y por su papel en redactar reglas bancarias comunes para todos los países del bloque, así como por velar por la protección de los consumidores de productos bancarios.

Luxemburgo "no es el primer país en mostrar su interés" por albergar en el futuro la EBA, destacó un portavoz de este organismo comunitario, que precisa que la decisión deberán tomarla los Estados miembros y la Eurocámara.

Ámsterdam, Dublín, Fráncfort, París y Viena estarían interesadas en acoger la sede de la autoridad bancaria, donde trabajan unas 170 personas oriundas de 27 países europeos, principalmente Italia y Alemania.

Tras el anuncio del Gran Ducado, Irlanda puso en valor su ventaja lingüística -el inglés- y sus servicios financieros bien establecidos, mientras que Viena reconocía que muchos países podrían estar interesados por los organismos de la UE establecidos en Reino Unido de cara al Brexit.

"Esto no cambia nada el hecho que consideremos Viena como un lugar óptimo no solo para la EBA sino también para otras organizaciones y seguiremos haciendo campaña en este sentido", según un portavoz del Banco Nacional de Austria, Christian Gutlederer.

El ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, expresó en rueda de prensa la semana pasada su deseo de que este organismo se trasladara a Fráncfort y se fusionara con la Autoridad Europea de Seguros.

Por su parte, España, que en un primer momento se interesó por acoger la EBA, finalmente centró sus esfuerzos en su apuesta por albergar la Agencia Europea del Medicamento en Barcelona, explicó en marzo el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, tras el último Consejo Europeo en Bruselas.

Bélgica anunció recientemente su interés en acoger la EMA, un organismo con casi 900 trabajadores, que ya cuenta con otros pretendientes, como la región parisina, Lyon (Francia) o Milán.

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AFP