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Imagen distribuida el 16 de noviembre de 2015 de la revista en línea Dabiq, sobre el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que muestra al militante belga Abdelhamid Abaaoud, que se cree es el cerebro de una célula yihadista desmantelada en 2015

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Más de 10.000 personas, como Omar Ismaïl Mostefaï, que se hizo estallar el viernes en la sala de conciertos parisina Bataclan después de disparar contra los espectadores, son objeto en Francia de fichas llamadas 'S' por los servicios de inteligencia, en particular islamistas radicales.

La Dirección de Seguridad Interior (DGSI) alimenta diariamente ese fichero S (S por "seguridad del Estado"), en el que se incluyen asimismo hinchas violentos, miembros de grupos de ultraizquierda o de ultraderecha, etc.

"Hay más de 10.000 personas que están fichadas S", recordó este fin de semana el primer ministro francés, Manuel Valls. Entre ellas, más de la mitad están fichadas como islamistas radicales o individuos que podrían tener un vínculo con los medios yihadistas.

La ficha S está destinada sobre todo a llamar la atención de las fuerzas de seguridad si uno de los fichados es controlado o detenido. En tal caso, deben informar inmediatamente a los servicios de inteligencia.

Entre todas esas personas, algunas han sido ya condenadas por cargos de "terrorismo", en particular desde los atentados de 1995, otras son consideradas como susceptibles de radicalizarse o como ya radicalizadas.

Tal fue el caso de sospechosos citados en ataques cometidos o impedidos en Francia desde los atentados yihadistas de enero pasado contra el semanario Charlie Hebdo y un supermercado kósher de París (17 muertos). Tal fue el caso también de Mohamed Merah, autor de las matanzas perpetradas en marzo de 2012 en la región de Toulouse en nombre de la yihad.

Yassin Salhi, que decapitó a su empleador en el este de Francia en junio pasado, había tenido también una ficha S durante dos años, sin haber llamado por ello la atención de los servicios de policía.

Esto se explica porque el objetivo de la ficha S no es vigilar a las personas sospechosas de manera permanente y ni siquiera ocasionalmente.

"A menudo es más un indicador, una especie de termómetro que hay que cuidar y alimentar para que sea eficaz", explicó un policía.

Además de los antecedentes judiciales, informaciones de los servicios de inteligencia franceses y extranjeros alimentan las fichas S.

En ellas hay varios grados, clasificados de S1 a S15, no en función del nivel de presunta peligrosidad de la persona, sino en función de las acciones a realizar al encontrarse en presencia del sospechoso.

AFP