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Un soldado turco observa una humareda que surge de la ciudad siria de Kobane, el pasado 27 de junio en la localidad fronteriza de Suruc, al sureste de Turquía

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Más de 100 presuntos militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) murieron en los cinco últimos días en una importante operación militar en el sureste de Turquía, de mayoría kurda.

La operación, realizada conjuntamente por el ejército y las fuerzas especiales de la policía, dejó 102 muertos en las filas del PKK, según un nuevo balance proporcionado este domingo por una fuente de seguridad local. Al menos dos soldados y cinco civiles también perdieron la vida en los enfrentamientos, agregó la fuente.

Unos 10.000 hombres, respaldados por carros de combate, fueron movilizados para esta ofensiva destinada a desalojar a los kurdos de los centros urbanos y que se concentra en dos ciudades cercanas a la frontera siria e iraquí, Cizre y Silopi.

Un toque de queda rige desde hace días en estas dos localidades de la provincia de Sirnak. El anterior balance, proporcionado el sábado por el Ejército, era de 70 militantes muertos.

El jefe de las fuerzas armadas, el general Hulusi Akar, visitó el sábado a sus tropas en la región y fue informado del avance de la ofensiva. "Las operaciones (...) continuarán con determinación hasta que se haya restablecido el orden público", declaró el ejército en un comunicado.

Por otra parte, el Ejército turco señaló el sábado que aviones de guerra despegaron el viernes de su base de Diyarbakir, la "capital" del sudeste anatolio, para bombardear los campamentos del PKK en el norte de Irak.

El barrio de Sur, situado en el centro histórico de Diyarbakir, también se ha convertido en un campo de batalla, igual que la vecina localidad de Nusaybin.

Después de más de dos años de alto el fuego, el verano pasado estallaron combates entre las fuerzas de seguridad turcas y el PKK. Estos acabaron con las conversaciones de paz iniciadas a finales de 2012 para poner fin al conflicto que dura desde 1984.

- Casas, escuelas y hospitales destruidos -

Los militantes del PKK, especialmente las jóvenes milicias del YDG-H (el Movimiento de los Patriotas Revolucionarios, próximo pero autónomo del PKK), aprovecharon los dos años de tregua para implantarse en las ciudades "liberadas", cavando trincheras y levantando barricadas para impedir la entrada de las fuerzas de seguridad. La nueva estrategia paralizó estas ciudades.

Desplazándose de las tradicionales zonas rurales a las ciudades, los combates provocaron el éxodo de unas 200.000 personas, con consecuencias desastrosas para esta región del sudeste. Su situación recuerda a la de la vecina Siria, enzarzada en una guerra civil, con casas, escuelas y hospitales destruidos.

El ministerio de Educación retiró a sus maestros de la zona y el año escolar se interrumpió abruptamente, al igual que los servicios sanitarios que carecen de médicos.

Fortalecido por la victoria de su partido en las elecciones legislativas del 1 de noviembre, el presidente islamo-conservador Recep Tayyip Erdogan reafirmó su voluntad de "erradicar" al PKK, y acusó al partido prokurdo HDP (Partido de la Democracia de los Pueblos) de estar conchabado con el movimiento armado.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, denunció por su parte este domingo en Ankara un "intento de desencadenar una guerra civil" y anunció que las operaciones iban a continuar.

"Estamos ante una organización bárbara que trata de instrumentalizar a los jóvenes para atentar contra la vida de la gente instalando estas barricadas", dijo.

El jefe del Gobierno prometió ayudas financieras a los habitantes desplazados de la zona, así como a las empresas y comercios duramente golpeados por el conflicto.

La ofensiva ha sido criticada por numerosos opositores políticos y por la sociedad civil. "Estas operaciones y el recurso sistemático al toque de queda representan castigos colectivos inaceptables", denunció la Asociación de los Derechos Humanos (IHD).

En Van (este), un millar de manifestantes se congregaron en el centro de la ciudad para denunciar las operaciones antes de ser violentamente dispersados por la policía con balas de goma y gases lacrimógenos, informó la agencia de prensa Dogan.

AFP