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Protestas contra la evacuación forzada de migrantes y refugiados en Idomeni, el 24 de mayo de 2016

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La policía griega evacuó este martes a más de 2.000 migrantes del campamento de Idomeni, en la frontera con Macedonia, donde desde hace meses se hacinan miles de personas que huyen de las guerras y la miseria.

La operación empezó al amanecer y proseguía por la noche. "En total, 2.031 migrantes abandonaron el lugar en 42 autobuses y la operación continuará el miércoles", indicó un comunicado del servicio de coordinación de la crisis migratoria.

"La primera fase de la operación", que comenzó el martes de madrugada con 700 policías y un helicóptero, "se llevó a cabo correctamente y acabó al final de la tarde", precisó el servicio.

Entre los migrantes que han sido trasladados figuran 662 sirios, 1.273 kurdos y 96 yazidíes.

Según la policía local, los primeros migrantes fueron trasladados a un centro de acogida en una zona industrial de Salónica, unos 80 km al sur.

El superpoblado y caótico campamento de Idomeni se convirtió en símbolo de los padecimientos de centenares de miles de personas que huyen de países de Medio Oriente, Asia y África y confrontan a Europa a su peor crisis migratoria desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Los medios tenían vedado el acceso a la zona por barreras policiales instaladas a tres kilómetros del campo, exceptuando los equipos de la televisión pública Ert 1 y de la agencia estatal ANA, que mostraron imágenes de migrantes esperando el traslado.

Algunos saludaban hacia las cámaras y muchos llevaban sus pertenencias en bolsas de basura o las apilaban en carritos de niños, bajo la vigilancia a cierta distancia de policías de uniforme azul y cascos blancos.

La operación, que intentará evacuar a las cerca de 8.400 personas que viven desde hace meses en el campamento, durará una semana, según el gobierno.

- Un invierno extenuante -

La evacuación se produce después de un invierno con lluvias gélidas que convirtieron al lugar en un lodazal y de varias tentativas de forzar los pasos fronterizos, que condujeron a enfrentamientos con la policía de Macedonia.

La ola migratoria también provocó tensiones con los agricultores y perturbaciones en el tráfico ferroviario hacia el norte de Europa, a causa de cortes de vías durante manifestaciones de protesta de los refugiados.

Las organizaciones humanitarias denunciaron en varias ocasiones las deplorables condiciones sanitarias y de seguridad del lugar.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) anunció el envío de personal suplementario para ayudar en el proceso de evacuación.

"Es importante que los desplazamientos organizados sean voluntarios, no discriminatorios y que los individuos dispongan de informaciones sobre sus opciones", dijo el portavoz de ACNUR en Ginebra, Adiran Edwards.

Idomeni fue abierto el año pasado por grupos humanitarios para acoger a un máximo de 2.500 personas en su camino hacia Europa central o septentrional.

Pero llegó a albergar a más de 12.000 --principalmente sirios, iraquíes, iraníes y del Magreb--, después de que los países de los Balcanes cerraran en febrero sus fronteras para frenar el constante paso de columnas humanas por sus territorios.

En las últimas dos semanas, 2.500 personas ya aceptaron marcharse y cerca de 800 los imitaron el domingo y el lunes, cuando ya circulaban rumores sobre la inminente evacuación.

Varias oenegés exigieron a Atenas garantizar unas condiciones de acogida dignas, en especial a los niños, y el acceso a los procesos para solicitar asilo y a la reubicación en la Unión Europea.

"Los migrantes (...) son tratados como peones de ajedrez", declaró la oenegé Oxfam en un comunicado, criticando la gestión europea de la crisis migratoria.

"Los dirigentes europeos tienen que asegurar los vías seguras y legales para los que quieren entrar en Europa", agregó la organización.

Muchos migrantes son mujeres y niños desesperados por reunirse con sus esposos o padres que habían partido antes, pagando a traficantes, con la esperanza de instalarse en algún país de la Unión Europea con mejores perspectivas económicas que la endeudada Grecia.

El gobierno de izquierda del primer ministro griego Alexis Tsipras trata desde hace meses de persuadir a los migrantes de abandonar Idomeni e insiste en hacer frente a la crisis evitando en lo posible el recurso a la fuerza.

Según datos oficiales de Atenas, unos 54.000 migrantes se hallan actualmente bloqueados en Grecia.

En lo que va del año, 190.000 migrantes y refugiados llegaron por mar a Europa, por las costas de Italia, Grecia, Chipre y España, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Otras 1.359 lo hicieron por vía terrestre.

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AFP