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Un soldado tailandés vigila la entrada al hospistal militar Pra Mongkut Klao, donde estalló una pequeña bomba que dejó 20 heridos, el 22 de mayo de 2017 en Bangkok

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Una bomba de poca potencia explotó este lunes en un hospital militar del centro de Bangkok causando más de 20 heridos, en el tercer aniversario del golpe de Estado castrense en Tailandia.

"Según los primeros elementos de la investigación, puedo decir que se trata de una bomba (...). Hay más de 20 heridos", declaró en el hospital, ante la prensa, Srivara Rangsibrahmanakul, alto responsable de la policía.

El último balance de la policía señala que 21 personas resultaron heridas, de las cuales ocho se encontraban aún hospitalizadas. Entre los heridos, una mujer tuvo que ser operada al recibir varios fragmentos de la bomba en la cara.

El estallido se produjo en la sala de espera del hospital, donde los usuarios esperaban para recoger los medicamentos prescritos.

"Algunos de los heridos son exsoldados y sus familiares, otros son civiles", precisó el general Saroj Keokajee, director del centro médico.

El hospital no tuvo que ser evacuado, pues la explosión fue leve.

No obstante, el balance podría haber sido peor, explicó el jefe de la policía tailandesa, Chakthip Chaijinda. Ya que "al artefacto le habían colocado clavos".

La explosión coincidió con el tercer aniversario de un golpe de Estado que llevó a los militares al poder, limitando enormemente las libertades civiles y amordazando cualquier forma de oposición.

Con todo, la policía no dio prioridad a ninguna pista, y se barajaba la posibilidad de que se tratase de un acto aislado, de una protesta contra los militares o de una bomba casera, como las que los independentistas musulmanes del sur del país suelen utilizar con regularidad.

Por su parte, el jefe del ejército, Chalermchai Sitthisart, indicó a la prensa que esta bomba era similar a dos artefactos que explotaron en las últimas semanas en Bangkok, sin causar heridos.

Las explosiones de bombas de baja intensidad no son inusuales en Tailandia, principalmente en la época de disturbios políticos, como las manifestaciones de 2013-2014 que precedieron al golpe de Estado.

El lunes pasado, una pequeña bomba de fabricación casera explotó junto al Teatro Nacional de Bangkok, muy cerca del Gran Palacio, pero sin dejar víctimas.

A principios de mayo, más de medio centenar de personas, incluyendo niños, resultaron heridas por la explosión de un coche bomba delante de un supermercado en el sur de Tailandia, escenario de una rebelión independentista musulmana, que atizó las hostilidades tras meses de calma.

- Implacable represión -

El atentado más mortífero ocurrido en la capital tailandesa se remonta a agosto de 2015, cuando una bomba explotó en pleno centro de Bangkok, en el santuario de Erawan, causando 20 muertos, muchos de ellos turistas chinos.

Desde el golpe de Estado del 22 de mayo de 2014, la represión de los militares ha sido implacable. Las manifestaciones políticas están prohibidas y no se ha anunciado ninguna fecha para las próximas elecciones.

Este lunes no se había previsto ningún acto para conmemorar el tercer aniversario del golpe de Estado, ni por parte de la Junta en el poder ni de la oposición.

Sin embargo, unos cuantos profesores se reunieron por la mañana en la Universidad de Thammasat, emblemática cuna de las protestas estudiantiles, para denunciar la represión de las libertades civiles.

"La represión es muy eficaz. Con todas las medidas tomadas estos tres últimos años para reducir al pueblo al silencio, no hay que sorprenderse si no existe una verdadera oposición a la Junta", lamentó Saowanee Alexander, profesor de Lingüística.

El ex primer ministro Yingluck Shinawatra, cuyo Gobierno civil fue derrocado por el golpe de 2014, siempre ha instado a sus simpatizantes a guardar moderación.

Los militares aseguran que el golpe de 2014 era necesario para defender la monarquía, mientras que el rey de entonces, Bhumibol Adulyadej, muy enfermo, había sido hospitalizado tras 70 años de reinado.

Su hijo, el rey Maha Vajiralongkorn, que está lejos de gozar de la popularidad de su padre, lo sucedió tras su muerte, en octubre.

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