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Refugiados de Sudán del Sur en el "Centro de Espera de Refugiados", en la frontera con Sudán, el 27 de febrero de 2017

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Más de 95.000 sursudaneses entraron en Sudán desde principios de 2017, anunció este jueves la ONU, y otros miles seguían huyendo de la guerra y la hambruna que azotan su país.

Sudán del Sur, independiente desde 2011, declaró en febrero el estado de hambruna en algunas regiones del país y afirmó que un millón de personas estaban muriéndose de hambre.

Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), casi 390.000 sursudaneses encontraron refugio en Sudán desde que comenzó la guerra civil en su país en diciembre de 2013.

Las agencias de la ONU prevén que las llegadas de refugiados continúen durante todo el año y se preocupan por la caída de los recursos disponibles para satisfacer sus necesidades.

Jartum abrió un nuevo "corredor humanitario" para llevar ayuda a las personas afectadas por la hambruna en Sudán del Sur, indicó este jueves Marta Ruedas, la coordinadora humanitaria de la ONU para Sudán, en un comunicado aparte.

Se trata del segundo corredor hacia Sudán del Sur abierto por Sudán en el último mes. Se utilizará para llevar ayuda desde la ciudad de El Obeid, en el centro de Sudán, hasta Aweil, en el estado sursudanés de Bahr al Ghazal.

El Programa Mundial de Alimentos entregará cerca de 7.000 toneladas de sorgo a 540.000 sursudaneses a través de ese corredor.

Un total de 5,5 millones de personas dependen de la ayuda alimentaria en Sudán del Sur. En las zonas rurales, los habitantes, que a menudo deben esconderse para evitar los combates, están obligados a comer hojas de árboles o semillas, alimentos muy poco nutritivos.

Debilitados y hambrientos, beben el agua insalubre de charcos o arroyos, que convierten el cólera en una amenaza permanente.

A mediados de abril, las autoridades habían registrado 6.222 casos de cólera, 172 de ellos mortales, desde el inicio de la epidemia en junio de 2016. La llegada de la temporada de lluvias podría empeorar la situación.

La guerra civil ya causó más de 1,9 millones de desplazados en Sudán del Sur y más de 1,7 millones de refugiados en los países vecinos. Estas personas perdieron sus casas, sus cosechas y su ganado.

La ONU asegura que la hambruna no se debe a motivos climáticos, sino a la acción del hombre. Más de tres años de conflicto han limitado la producción agrícola, provocado la destrucción de las reservas, causado una inflación galopante y obligado a la gente a abandonar sus casas.

Sudán del Sur, en África, el país más joven del mundo, afronta una guerra civil provocada por una lucha de poder y un enfrentamiento con tintes étnicos entre el presidente Salva Kiir y su exvicepresidente Riek Machar.

El conflicto se ha convertido una sucesión de atrocidades contra los civiles cometidas por ambos campos: masacres étnicas, niños soldados, violaciones masivas, asesinatos, torturas...

Según el analista Alan Boswell, especialista sobre este país, la hambruna "no es accidental, sino deliberada", porque el gobierno utiliza "el bloqueo alimentario como arma de guerra".

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