El regulador del sector petrolero mexicano anunció este jueves la cancelación de una licitación con la cual la endeudada petrolera estatal Pemex buscaba socios para explorar y extraer hidrocarburos de siete campos terrestres en el sureste del país.

El anuncio representa un nuevo golpe de la administración del presidente izquierdista Andrés Manuel López Obrador a la histórica apertura del sector petrolero a la inversión privada, iniciada con la reforma energética del 2013, que rompió con más de 70 años de monopolio estatal ejercido por Petróleos Mexicanos.

López Obrador rechaza rotundamente dicha reforma, a la que califica de "farsa", y ha emprendido un plan para rescatar a la petrolera de una profunda crisis financiera, ahogada por más de 100.000 millones de dólares de deuda y la falta de recursos para aumentar su menguante producción de crudo.

Pese a millonarias inyecciones de capital y créditos que el gobierno ha gestionado recientemente para Pemex, la calificadora Fitch Ratings rebajó la semana pasada su nota crediticia a categoría especulativa o "basura", con perspectiva negativa, dado su alto riesgo de impago.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos de México (CNH) explicó que la cancelación de la licitación responde a la decisión de Pemex de renunciar a sus derechos de asociación para desarrollar los siete campos, la cual fue aceptada por el ministerio de Energía el lunes.

"Al no haber Áreas Contractuales en las que se puedan llevar a cabo Actividades Petroleras susceptibles de selección de socio (...) queda sin objeto el proceso" de licitación que estaba previsto para octubre, indicó la CNH en un comunicado.

En diciembre pasado, 11 días después de que López Obrador asumiera la presidencia, la CNH canceló la subasta de otros 46 campos petroleros a pedido del ministerio de Energía, que argumentó que necesitaba revisar la política energética y evaluar los resultados de las licitaciones.

Durante la pasada administración del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), el impulsor de la reforma, se concedieron más de 100 contratos a privados, entre ellos tres contratos de asociación de Pemex con firmas de países como Reino Unido, Australia, Estados Unidos y Canadá.

López Obrador alega que dichos contratos no han generado la bonanza petrolera que prometían, aunque ha dicho que esperará unos tres años para ver los resultados.

Pero analistas coinciden en que rechazar la inversión privada podría hundir aún más a Pemex, pues alejaría los capitales que la firma requiere con urgencia para reflotar su producción.

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