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El presidente francés, Emmanuel Macron, en Pekín este 10 de enero de 2018, cuando finalizó su visita a China

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El presidente francés, Emmanuel Macron, terminó el miércoles su primera visita a China con un llamado a la cohesión de Europa ante la "potencia de fuego" del gigante asiático.

Poco antes del fin de la, China hizo un pedido de 184 aviones Airbus A320 destinados a 13 compañías aéreas. El importe de la operación no fue revelado pero el precio de catálogo representaría unos 18.000 millones de dólares.

La visita de tres días del presidente francés estuvo claramente marcada por la iniciativa china de las "Nuevas Rutas de la Seda", colosal proyecto de inversión en infraestructuras de transporte con miras a Europa, que sin embargo suscita temores de que el régimen comunista amplíe su influencia hacia el oeste.

Entre los objetivos de Pekín figuran varios países del este o sur del continente, dispuestos a aceptar el dinero de Pekín incluso en sectores estratégicos, como Grecia, que vendió a China el puerto de El Pireo.

"Algunos países son mucho más abiertos a los intereses chinos, a veces en detrimento del interés europeo. No se lo podemos reprochar ya que a veces los hemos obligado a privatizaciones muy duras" destacó Macron este miércoles en una conferencia de prensa.

Por ello, su deseo es que los países de la Unión Europea tengan una posición común frente a Pekín, que privilegie el interés europeo por encima del interés nacional a corto plazo

- No padecer -

"Deberemos definir una posición común a nivel europeo" ante las rutas de la seda ya que "no podemos ignorar esta iniciativa, pues ello nos obligaría a padecerla" lo que sería "un profundo error estratégico", dijo Macron, quien admitió que este iniciativa divide a la UE.

"China no puede respetar a un continente donde parte de los Estados miembros abre totalmente sus puertas, y donde es fácil malvender infraestructuras esenciales. Por eso, cuando Francia o Europa defienden sus sectores estratégicos, eso es bueno para nosotros y para el diálogo", aseguró.

La jornada del martes estuvo marcada por la cumbre entre el presidente francés y su homólogo chino, Xi Jinping, en el Palacio del Pueblo.

Fue la jornada central, con la firma de numerosos acuerdos comerciales por miles de millones

Los dos países firmaron acuerdos para que el grupo francés Areva construya una fábrica de tratamiento de residuos radioactivos en China. Este proyecto, negociado desde hace diez años, sería por un importe de unos 10.000 millones de euros.

Además, se acordó que Pekín levante el embargo impuesto a la carne vacuna francesa en 2001 por la crisis de las "vacas locas".

Los dos países también decidieron la apertura de una sucursal del Centro Pompidou de arte contemporáneo en Shanghái.

-Espinosos derechos humanos -

Respecto al espinoso tema de los derechos humanos en China, Emmanuel Macron dijo que no quiere dar "lecciones" porque sería "totalmente ineficaz".

"Puedo disfrutar dándole lecciones a China hablando con la prensa francesa. Eso ya pasó muchas veces, no da ningún resultado", declaró ante los periodistas.

La asociación pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) había pedido a Macron que reclamara "públicamente" al presidente Xi mejoras en este ámbito. La organización citaba el caso de Liu Xia, la viuda del fallecido premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, que se encuentra en arresto domiciliario sin haber sido condenada oficialmente.

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AFP