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Protesta en Barcelona contra la especulación urbanística, el 10 de junio de 2017

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Más de 2.000 personas se manifestaron este sábado en Barcelona contra la especulación urbanística y la proliferación de pisos turísticos en el centro de la ciudad, constató la AFP.

La marcha fue convocada por la plataforma "Barcelona no está en venta", integrada por sindicatos, movimientos sociales y asociaciones vecinales, para defender el derecho a la vivienda en el centro de la capital catalana.

Según los organizadores, acudieron a la cita más de 2.500 personas, muchas de ellas procedentes de los barrios del casco viejo, como El Raval o el Barrio Gótico.

"En El Raval están desapareciendo las tiendas de toda la vida, sólo existen bares para turistas, hoteles y apartamentos turísticos" contó a la AFP Juanjo Buenas, jubilado de 64 años, añadiendo que "ya no existe la masa social de vecinos del barrio".

Según el ayuntamiento de Barcelona, en el casco antiguo se pierden 104 vecinos al mes. La plataforma denuncia por ello la situación de emergencia habitacional que se vive en la segunda mayor ciudad de España, causada por la especulación inmobiliaria.

Otro de los manifestantes, Mariano Hernández García, lleva varios meses en paro y pide que el ayuntamiento amplíe el parque de viviendas.

"Hay mucha gente que no puede pagar un alquiler, hay trabajadores que no llegan a final de mes, éste es el drama de este país", dijo a la AFP.

Durante el recorrido de la manifestación, entre la plaza de la Universidad y el Museo Marítimo, se exhibieron pancartas en contra de los fondos de inversión, el gobierno español y los pisos turísticos ilegales, con lemas como "Tourist flats displace families" ("Los apartamentos turísticos desplazan a familias").

"No puede ser que en Barcelona, por la presión de la especulación inmobiliaria, se están duplicando los precios de alquiler de los pisos", comentó un manifestante de unos 50 años que no quiso facilitar su nombre.

"Hay grupos de inversores que compran los edificios y echan de sus casas a la gente para luego alquilarlas a los turistas", lamentó.

En paralelo a la pérdida de residentes en el casco viejo barcelonés, el precio de alquiler del m2 subió de 14,4 a 19 euros en dos años, según Idealista, principal portal inmobiliario en España.

Los vecinos de la zona acusan de ello a la especulación inmobiliaria y al turismo masivo generado por las plataformas de alquiler de pisos turísticos, un fenómeno que también se observa en grandes ciudades europeas como Londres, París o Milán.

AFP

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