Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

La primera ministra británica, Theresa May, se somete a una sesión de preguntas en Londres el 11 de julio de 2017

(afp_tickers)

Llegó al poder para calmar las aguas tras la tormenta del triunfo del Brexit, pero, un año después, una Theresa May debilitada ha creado más incertidumbre a la salida británica de la Unión Europea.

La primera ministra conmemorará este martes el primer aniversario de su llegada a Downing Street con un discurso en el que tenderá la mano a la oposición laborista para que le ayude a materializar el Brexit, tras haber perdido la mayoría absoluta parlamentaria en unas elecciones adelantadas por decisión propia.

Entre rumores de un golpe de su propio partido, May acepta que "la realidad que afronto ahora como primera ministra es diferente" a la de antes de las elecciones del 8 de junio.

Así que, les digo a los otros partidos de la Cámara de los Comunes (...) que den un paso al frente con sus propias ideas y puntos de vista sobre cómo podemos afrontar estos desafíos como país", afirmará.

May tomó las riendas el año pasado cuando su predecesor, David Cameron, dimitió tras la derrota de su posición en el referédum.

La sobria hija de un vicario parecía la mejor apuesta para sanar las heridas en un Partido Conservador profundamente dividido por el referéndum.

Pero su gobierno se ha visto obligado a dar marcha atrás en sus planes en varias ocasiones y su apuesta por adelantar las elecciones se volvió contra ella espectacularmente.

Varias de las líneas rojas que trazó para las negociaciones con Bruselas están también bajo amenaza porque elementos relevantes de su partido quieren un acercamiento más moderado y su voz ha cobrado importancia tras el revés electoral.

La última batalla entre los partidarios de lo que se ha dado en llamar el Brexit "duro" o el "blando" es la pertenencia al organismo regulador europeo de la energía atómica, Euratom, así como la tutela de la Corte Europea de Justicia.

- "Quizás el Brexit nunca ocurra" -

Varios diputados conservadores avisaron de que se rebelarán contra los planes de May de retirarse de Euratom, después de que los médicos británicos avisaran de que podría perjudicar al tratamiento del cáncer si el Reino Unido pierde acceso a los isotopos radiactivos necesarios para algunas pruebas, que hasta ahora le llegaban de Francia, Alemania u Holanda.

El gobierno también parece presionado para abandonar su determinación a salir de la jurisdicción de la Corte Europea de Justicia a partir del momento en que el país abandone la UE, en 2019.

Las divisiones pueden hacerse visibles el jueves, cuando el gobierno publique su Ley de Derogación, para adoptar, enmendar o derogar las leyes y directivas europeas ahora en vigor.

Vince Cable, miembro del proeuropeo partido Liberal Demócrata, estimó que todas las dudas que se están generando podrían acabar frustrando la salida de la UE.

"Estoy empezando a pensar que quizas el Brexit nunca ocurra", dijo a la BBC el domingo.

"Los problemas son tan gigantes, las divisiones en los dos principales partidos tan enormes, que puedo vislumbrar una situación en la que no ocurra", estimó.

El clima enrarecido entre los conservadores llevó al antiguo líder del partido y exministro de Relaciones Exteriores William Hague a preguntarse, en lo que parecía un dardo a May: "¿vale la pena librar una gran pelea para defender una versión 'más pura' del Brexit? No, por supuesto que no".

En su artículo en el Daily Telegraph, Hague pidió a los diputados conservadores "que eviten sacudir este bote tan frágil".

La ascendencia de May sobre el Parlamento sufrió otro golpe el lunes, cuando una diputada conservadora, Anne Marie Morris, usó un epíteto racista en una reunión pro-Brexit y fue suspendida de la bancada conservadora.

Los rumores de asonada contra May han crecido en las últimas semanas y una de las alternativas más mencionadas es la del ministro a cargo del Brexit, David Davis, que ha desestimado aventuras.

AFP