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La primera ministra británica, Theresa May (centro), habla con Dany Cotton (izq), jefa de las brigadas de bomberos de Londres, en la visita de May a la Torre Grenfell, que ardió la víspera, el 15 de junio de 2017

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La primera ministra británica Theresa May ordenó el jueves una investigación pública sobre el incendio de un bloque de viviendas sociales de Londres que dejó al menos 17 muertos, entre una indignación creciente de los vecinos.

La "completa investigación pública", que examinará también la acción de las autoridades, servirá para asegurarse de que "esta terrible tragedia es investigada apropiadamente", dijo May a la televisión.

"Se lo debemos a las familias, a la gente que ha perdido a sus seres queridos", estimó May, que este jueves visitó el edificio calcinado en el que los bomberos buscaban a numerosos desaparecidos sin esperanzas de que estén vivos.

Poco antes, el comandante de policía Stuart Cundy anunció que la cifra de muertos había pasado de 12 a 17. "Desgraciadamente, puedo confirmar que el número de muertos es 17", dijo en una declaración a la prensa.

Los cadáveres de los seis fallecidos encontrados al exterior de la torre fueron identificados, precisó, mientras que los cuerpos de las otras 11 víctimas mortales siguen en el interior del edificio.

Según una asociación de ayuda a Siria, uno de los fallecidos identificados es Mohamed Alhajali, un refugiado sirio de 23 años que vivía en el decimocuarto piso del edificio y estudiaba ingeniería civil en la universidad de West London. Su hermano mayor, que estaba con él en el momento del siniestro, sobrevivió y está siendo atendido en un hospital.

"Su sueño era poder volver algún día a su país para reconstruir Siria", indicó esa asociación en un comunicado. "Mohamed había hecho un viaje peligroso para huir de la guerra y la muerte en Siria, antes de conocerla aquí, en Reino Unido, en su propia casa. Mohamed vino a este país por su seguridad y Reino Unido ha fracasado a la hora de protegerlo", añadió.

- Khan siente la indignación de los vecinos -

May visitó el lugar, pero evitó a la gente. No en cambio el alcalde la ciudad, Sadiq Khan, que fue abucheado por los vecinos en varios momentos y constantemente interrumpido cuando trataba de hablar a la prensa.

Khan dijo que, al margen de la investigación, "hacen falta ahora mismo" medidas para asegurarse de que los otros bloques de viviendas sociales de Londres cumplen con los requisitos anti-incendios. "Entiendo perfectamente el enfado" de los vecinos, agregó.

El balance aumentará probablemente a medida que los bomberos avancen dentro de la estructura calcinada de gran parte del edificio, ya que hay familias de las que no se sabe nada.

"Hay un riesgo de que no logremos identificar a todas las víctimas", avisó Cundy. "El proceso va a ser muy largo" y podría durar semanas o incluso meses, añadió.

La comandante de los bomberos de Londres, Dany Cotton, dijo que hay partes del edificio que no son seguras y que llevará tiempo inspeccionar todos los rincones. Hay "un número desconocido" de gente dentro, pero "sería un milagro que quedara alguien vivo", explicó a Sky News.

El incendio en la Torre Grenfell se inició antes de la 01H00 (00H00 GMT) del miércoles, y se propagó rápidamente por las 24 plantas y sus 120 apartamentos.

El fuego obligó a los vecinos a huir en medio de un humo espeso por la única escalera, saltar por las ventanas o incluso lanzar a sus hijos por ellas para alejarlos de las llamas.

Los vecinos habían denunciado en numerosas ocasiones que el edificio no estaba preparado para un incendio, y la velocidad a la que se propagó el fuego ha sido relacionada con un revestimiento instalado en una renovación en 2016 y que pudo haber actuado como una chimenea.

Además, el interior del revestimiento es de plástico, inflamable.

"En una carrera de más de 30 años, no había visto nunca un incendio que devorara de esta manera un edificio entero", explicó Matt Wrack, secretario general del Sindicato de Bomberos.

- Una comunidad modesta en un barrio rico -

Unas 800 personas, la mayoría inmigrantes muy humildes, vivían en la Torre Grenfell, construida en 1974 en una sección obrera del riquisimo distrito de Kensington y Chelsea, a escasa distancia del barrio bohemio y animado de Notting Hill.

El edificio de apartamentos sociales pertenecía al distrito y estaba gestionado por su organismo de vivienda, la Kensington and Chelsea Tenant Management Organisation (KCTMO).

"Sólo una catástrofe expondrá la ineptitud e incompetencia de nuestro propietario", el KCTMO, escribió ya en noviembre el vecino Edward Daffarn, en el blog del Grupo de acción de Grenfell.

La concejal laborista Judith Blakeman, que es parte de la junta directiva del KCTMO, dijo a The Guardian que había presentado 19 quejas sobre las medidas anti-incendios del edificio, y que fueron ignoradas. "Me trataban como si molestara" explicó.

Los vecinos recibieron la instrucción de quedarse en sus casas y bloquear el humo con toallas, pero los bomberos no pudieron llegar hasta lo más alto por la virulencia del incendio.

"El consejo que recibieron los vecinos era que, en caso de incendio, tenían que quedarse en sus propiedades. La velocidad a la que se propagó el fuego sugiere que hubo un fallo grave en las técnicas de diseño e instalación", dijo Mark Coles, director de regulaciones técnicas del Instituto de Ingeniera y Tecnología británico (IET, por sus siglas en inglés).

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