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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofrece un discurso en la Casa Blanca, en Washington, el 29 de marzo de 2017

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La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de fomentar las energías fósiles preocupa especialmente en Florida, un estado que vive con la amenaza de inundaciones por el aumento del nivel del mar debido al cambio climático.

El martes, Trump comenzó a desmantelar las medidas de lucha contra el calentamiento global implementadas por su predecesor, Barack Obama, con la intención de aumentar el uso de energías fósiles argumentando la independencia económica y la generación de empleos.

Para científicos y algunas autoridades locales, el presidente está revirtiendo así la esperanza de los floridanos de posponer unos años su vaticinado hundimiento.

Los expertos pronostican que tan pronto como en 2060 el nivel del mar habrá aumentado entre 35 y 66 centímetros, lo cual dejará bajo el agua toda la costa del sur de Florida, un estado pantanoso a ras del mar que no tiene colinas ni elevaciones adonde los pobladores puedan trasladarse.

El estado sureño está condenado "no sólo por su topografía sino por su geología: tiene rocas muy porosas, es permeable y el agua se filtra por el sustrato", explicó el miércoles a la AFP Henry Briceño, geólogo de la Universidad Internacional de Florida.

"Así pongas un dique, el agua te va a aparecer por debajo. A largo plazo no hay manera de resolverlo".

Pero la intención de Obama de reducir las emisiones de dióxido de carbono "habría demorado todo este proceso para darnos más tiempo de organizarnos, adaptarnos y tomar medidas, porque en algún momento habrá que irse de Florida", advirtió Briceño.

El científico lamentó la falta de previsión ante esta inminente tragedia que, en el mejor de los casos, significará miles de millones de dólares en pérdidas inmobiliarias.

"Si hay que mudar a 5 millones de personas dentro de 100 años, dentro de 50 años deberíamos estar viendo dónde vamos a tener a la mitad de esa gente", comentó.

Hace dos semanas, 32 científicos de Florida advirtieron al presidente que también su exclusiva mansión en Palm Beach, en la costa atlántica, quedará bajo el agua.

"Muchas propiedades de Florida, incluida Mar-a-Lago, son vulnerables al aumento del nivel del mar. Si no hacemos nada por combatir el cambio climático, tendremos un aumento de un pie (30 cm) o más para 2060", escribieron.

- Amenaza en Miami Beach -

Los floridanos viven de cerca la gravedad de esta situación, aunque sigan invirtiendo miles de millones de dólares en habitar sus balnearios. Ocasionalmente la marea alta inunda las costas a través de los ductos y puede ocurrir que el agua limpia brote de los desagües callejeros.

No es de extrañar entonces que legisladores de Florida afiliados a Trump hayan criticado a su líder. La senadora Ileana Ros-Lehtinen dijo que el decreto del martes es "peligroso" y el representante Carlos Curbelo lo tachó de "equivocado".

En particular Miami Beach, un islote turístico frente a la ciudad de Miami que estará bajo el agua para finales de siglo, vive de primera mano esta amenaza.

Sus vecinos llevan meses padeciendo desvíos y construcciones debido a la decisión del alcalde Philip Levine de elevar el nivel de las calles y construir decenas de instalaciones que bombean el agua, en un proyecto de 400 millones de dólares que le dará unos años más de vida a la isla.

Pero tras tal esfuerzo de parte de las autoridades y de los contribuyentes, la decisión de Trump cae como un golpe bajo.

"Es una lástima porque todo el mundo, incluida China, está avanzando en la reducción de las emisiones de carbono", dijo Levine, quien fue entrevistado por Leonardo DiCaprio en el documental "Before The Flood" (antes de la inundación) debido a su batalla contra el aumento del nivel del mar.

"Desafortunadamente nuestro nuevo presidente va en la dirección contraria", comentó el alcalde el martes al canal NBC.

AFP