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Unos policías buscan pistas en un bloque de viviendas en el barrio de Lakemba, en la periferia de Sídney, el 31 de julio de 2017, después de varias redadas antiterroristas durante el fin de semana

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Cuatro sospechosos acusados en Australia de planear un atentado para derribar un avión tenían previsto usar gas tóxico o una bomba artesanal escondida en una máquina de picar carne, informó este lunes la prensa australiana.

El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, declaró que el proyecto de ataque se encontraba en un estado "avanzado", pero se negó a hacer cualquier comentario sobre los métodos mencionados por los medios.

Los cuatro hombres, dos padres con doble nacionalidad, australiana y libanesa, y sus hijos, fueron detenidos el sábado en Sídney.

Según el diario Sydney Daily Telegraph, los sospechosos planeaban colocar una bomba artesanal en los equipajes de cabina a bordo de un avión entre Sídney y un destino en Medio Oriente. El artefacto habría sido escondido en una máquina de picar carne, añade el periódico.

El Sydney Morning Herald informa, por su parte, de que esta pista del picador de carne está siendo examinada por los investigadores.

De acuerdo con el diario The Australian, que cita varias fuentes, los sospechosos planeaban introducir a bordo del avión un aparato "no tradicional" capaz de expulsar gas tóxico. Todas las personas presentes habrían muerto o habrían quedado inmovilizadas, según la misma fuente.

"Debo respetar la integridad de la investigación", declaró Turnbull para explicar su rechazo a hacer comentarios sobre las pistas reveladas por la prensa. "Habrá más que decir en los próximos días", declaró, hablando de la "motivación terrorista extremista" de los sospechosos.

Las medidas de seguridad fueron reforzadas en los aeropuertos australianos. Australia elevó su nivel de alerta tras los ataques terroristas en septiembre de 2014, por miedo a atentados inspirados por organizaciones como el grupo yihadista Estado Islámico.

Desde entonces, se han frustrado una docena de atentados y se detuvo a 70 personas. Las autoridades sin embargo no pudieron evitar otros ataques, como la toma de rehenes en un café en Sídney, en el que murieron dos de los retenidos y el atacante.

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AFP