Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

La canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro turco Ahmet Davutoglu se dan la mano durante la bienvenida de Davutoglu a la cancillería de Berlín, el 22 de enero de 2016

(afp_tickers)

La canciller alemana, Angela Merkel, criticada en su país y aislada en Europa, intenta este viernes lograr el apoyo de Turquía para reducir el flujo de migrantes, en un momento en el que nuevos naufragios enlutan el mar Egeo.

Al menos 44 víctimas, entre ellas 20 niños, perecieron en tres naufragios sucesivos entre las costas de Turquía y Grecia. Varios migrantes están desaparecidos, según la policía portuaria griega, que los busca activamente.

En este contexto, Merkel se entrevista este viernes en Berlín con el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, y sus principales ministros en una reunión de consultas germano-turcas, inéditas en este formato, y que la propia canciller califica de "clave" para resolver la crisis de los migrantes.

Una conferencia de donantes para Siria está prevista el 4 de febrero en Londres, antes de una cumbre europea a mediados de ese mes. "Sólo después podremos hacer un primer balance", dijo Merkel. La canciller habló la noche del jueves de la conferencia de donantes de Londres con el presidente estadounidense, Barack Obama, en una entrevista telefónica, según su portavoz. Éste dijo que Obama prometió una participación "sustancial" de su Gobierno en la conferencia de donantes.

Turquía, país por el que pasan gran parte de los candidatos a lograr asilo en Europa, desempeña un papel central en la estrategia de Merkel de reducir este año de manera "significativa" el número de solicitantes de asilo que llegan a Alemania, y que alcanzaron en 2015 la cifra récord de un millón.

- Criticada y aislada -

"Tenemos un interés común en que vayan menos refugiados a Turquía y que Turquía simplemente no los deje pasar (...) es por ello que queremos determinar nuestros intereses comunes, para que esto cese", declaró el jueves el ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière.

Merkel, por su lado, sigue negándose a un cierre de fronteras a los refugiados o a poner límite a la acogida, y promete una solución internacional que pasa por un mejor control de los flujos desde Turquía, y un reparto de migrantes mediante cuotas europeas.

Pero esta solución, que difícilmente se concreta, suscita críticas por parte de algunos de sus propios diputados, y la crisis con la rama bávara (CSU) de su formación política empeora día a día. Si Merkel no obtiene rápidamente una mejor cooperación de Ankara, la situación será políticamente peligrosa para ella, sobre todo ante las cruciales elecciones regionales de marzo.

La UE prometió a finales de noviembre 3.000 millones de dólares a Turquía a cambio de controlar mejor sus fronteras y luchar contra los traficantes de personas. Pero, por un lado, los Gobiernos europeos no consiguen financiar esa promesa y, por el otro, acusan a Turquía de no cumplir lo acordado.

El diario conservador Die Welt constataba este viernes el aislamiento europeo de la canciller: "La Unión Europea tiene 28 miembros. La mayoría de estos están dispuestos a unirse para regular el número de refugiados mediante controles reforzados en las fronteras, pero Alemania se opone (...) ¿Acaso es antieuropea la posición de la mayoría?".

De momento, a falta de solución común, entre 2.000 y 3.000 refugiados siguen llegando cada día a las costas griegas.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

AFP