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La canciller alemana, Angela Merkel, dirige un mensaje a los militares en misión en el extranjero y a sus familias, el 16 de diciembre de 2015 en Berlín

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Pese a las críticas en Europa y en su país, la canciller alemana, Angela Merkel, reafirma este jueves su política migratoria y reitera que la llegada de más de un millón de refugiados es una oportunidad para Alemania.

"Estoy convencida de que, si se aborda correctamente, la gran tarea actual que consiste en recibir e integrar a tanta gente es una oportunidad para el mañana", dice Merkel en el mensaje de fin de año, que será difundido este jueves por la noche por la televisión y fue comunicado con anticipación a la prensa.

En el mensaje, que por primera vez será difundido en internet con subtítulos en árabe, Merkel reconoce que la acogida de nuevos inmigrantes costará dinero y exigirá esfuerzos de integración.

Al mismo tiempo, la canciller exhorta a la unidad de los alemanes y fustiga los discursos y la violencia contra los inmigrantes.

La dirigente exhorta a los alemanes a desoír a quienes "con frialdad, e incluso con odio en sus corazones, reclaman para sí mismos el derecho exclusivo a ser considerados alemanes y buscan marginar a los demás".

Una declaración considerada una alusión al movimiento de extrema derecha Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (PEGIDA).

Veinticinco años después de la reunificación, Alemania es suficientemente "fuerte" para hacer frente al desafío de la migración, porque "es evidente que debemos ayudar y recibir a los que buscan un refugio en nuestro país", dice Merkel.

Esa declaración, al cabo de su año más difícil desde que asumió el poder, hace una década, constituye una firme negativa a los que, incluso dentro de su propio partido, la CDU, exigen un cambio de política migratoria. Sus críticos, en Hungría, Polonia y otros países, consideran que Merkel, al abrir las fronteras a los migrantes, precipitó la llegada masiva de refugiados desde naciones en guerra como Siria, Irak o Afganistán.

Frente al descontento y los sondeos a la baja, Merkel introdujo algunas modificaciones, endureciendo en particular las condiciones de asilo político.

Según el diario Bild de este jueves, el Gobierno va a reintroducir en enero el examen individual de las demandas de asilo provenientes de los países en guerra, incluyendo Siria, para establecer con certeza la identidad y el lugar de origen de cada solicitante.

En el mensaje de fin de año, Merkel indica que quiere una bajada "significativa" de la cantidad de migrantes acogidos en Alemania, que según la prensa, alcanzó en 2015 la cifra récord de 1,1 millones.

Pero al mismo tiempo reitera su negativa a cerrar las fronteras o a fijar una cifra máxima, como pide con insistencia una parte de la opinión pública. La canciller apuesta por una solución de "contingentes" anuales negociados con Turquía, de donde salen la gran mayoría de los refugiados hacia Europa, que se repartirían en los países europeos, pero esa política divide profundamente a la Unión Europea (UE).

"El plan Merkel para resolver la crisis es una ilusión. ¿Luchar contra las causas del éxodo? En Siria y Afganistán, la situación está lejos de mejorar. ¿Asegurar las fronteras exteriores de la UE? Debemos para eso contar con el presidente autócrata turco Erdogan. Y el plan de cuotas de refugiados avanza apenas", opinó este jueves el diario alemán Die Welt.

El "2015 fue sin duda el año de Angela Merkel, pero para ella el decisivo será 2016", pronostica el diario. "Si el número de refugiados disminuye sensiblemente, irá bien, pero si continúa al ritmo actual, va a ser políticamente muy difícil para ella", indicó una fuente diplomática implicada en la cuestión de los refugiados.

En marzo, se celebran tres elecciones regionales que servirán de test. Los sondeos electorales predicen una subida importante del movimiento antirrefugiados Alternativa para Alemania.

AFP