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La canciller alemana, Angela Merkel, el 24 de septiembre de 2016 en Viena

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La canciller alemana Angela Merkel, afectada por dos derrotas electorales que cuestionan su política de acogida a refugiados, mostró firmeza este sábado en la lucha contra la inmigración ilegal, apoyada por sus homólogos regionales reunidos en Viena.

Merkel, reunida en la jornada con jefes de gobierno de los países de los Balcanes, declaró que las naciones europeas deben firmar más acuerdos de repatriación de migrantes con los países de origen de éstos.

"Queremos parar la inmigración clandestina sin olvidar nuestras responsabilidades humanitarias", declaró Merkel, cuyo partido sufrió una humillante derrota electoral en Berlín hace menos de una semana.

A la reunión de Viena acudieron entre otros el primer ministro húngaro, Victor Orban, muy crítico con la política de Merkel, el griego Alexis Tsipras, cuyo país alberga a unos 60.000 inmigrantes, y el búlgaro Boyko Borisov, cuyo territorio registra un gran tránsito de indocumentados.

"Hay que pactar acuerdos con terceros países, sobre todo en África, pero también con Pakistán y Afganistán (...) para que quede claro que los que no tienen derecho a quedarse en Europa sean repatriados a sus países de origen", añadió Merkel.

El canciller austriaco Christian Kern, por su parte, explicó antes de la reunión que el objetivo es "acelerar" la coordinación ante la peor crisis migratoria en el continente desde 1945.

Esto incluye una "mejora masiva" de la seguridad en las fronteras exteriores del bloque, más esfuerzos para acoger dignamente a los candidatos al asilo y, a más a largo plazo, un "Plan Marshall" para África.

"En estos momentos hay una serie de medidas individuales, pero no una pauta común europea", explicó Kern al diario Kleine Zeitung.

El año pasado, centenares de miles de personas, la mayoría de las cuales huían de la guerra en Siria, emprendieron la ruta desde Grecia hasta la región occidental de los Balcanes, para entrar en Austria rumbo a Alemania y los países escandinavos.

El fenómeno provocó el auge de los partidos populistas, como Alternativa para Alemania (AfD), formación de extrema derecha que obtuvo un buen resultado electoral en Berlín.

- Proteger el acuerdo UE-Turquía -

La Unión Europea (UE) inaugurará el 6 de octubre, en la frontera búlgaro-turco, un nuevo cuerpo multinacional de guardias fronterizos que reemplazará a la agencia Frontex.

"Si no protegemos las fronteras exteriores de Europa, cada país tomará medidas nacionales, incluso Austria, causando un impacto importante en los intercambios económicos (...)", insistió el canciller austriaco.

En marzo, el cierre de la "ruta de los balcanes" por iniciativa de Austria y la firma de un controvertido acuerdo de repatriación de migrantes entre la UE y Turquía llevaron a una reducción del número de personas llegadas a través de Grecia, en particular.

Un acuerdo similar con Afganistán es "probable en el futuro", según Kern.

Según el Alto comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR), más de 300.000 migrantes y refugiados han atravesado en 2016 el Mediterráneo para llegar a Europa, principalmente a Italia, cifra claramente inferior a la registrada durante los nueve primeros meses de 2015 (520.000) pero superior a todo el año 2014 (216.054).

Centenares de candidatos al asilo tratan todavía cotidianamente de cruzar clandestinamente las fronteras que están ahora muy vigiladas e incluso cerradas con alambradas.

Y la frecuencia de los naufragios alarma a las organizaciones humanitarias.

Un barco de pesca que transportaba centenares de personas con destino a Italia naufragó el viernes en la ciudad egipcia de Rosetta (norte), y el balance fue de al menos 162 muertos.

El pacto con Turquía está amenazado de fracasar si no se garantiza la exoneración de visa para los ciudadanos turcos de aquí a octubre, una cláusula que divide a los Estados miembros de la UE.

El primer ministro griego insistió para que "la UE cumpla sus compromisos con Turquía" y aplique la medida de no pedir visados.

El asunto de la recepción de refugiados se volvió una fuente de tensiones en las opiniones públicas europeas y ayuda al avance de los partidos políticos populistas, en especial de extrema derecha, en Austria, Alemania y Francia.

Angela Merkel ha tenido que expresar un cierto 'mea culpa' sobre su política de inmigración, luego de los reveses electorales infligidos por la derecha populista a su partido.

Orban llama a los húngaros a pronunciarse contra la acogida de refugiados en un referéndum que organiza en una semana, el 2 de octubre.

Grecia aboga por recibir más solidaridad europea, en particular para los 60.000 demandantes de asilo bloqueados en el país.

Asimismo, hay miles de refugiados bloqueados en Bulgaria y Serbia, a causa del incremento de los controles en las fronteras interiores de la Unión europea.

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AFP