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La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder de CSU, Horst Seehofer, antes de empezar una reunión de los grupos conservadores parlamentarios CDU y CSU, en Berlín, el 3 de noviembre de 2015

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La canciller alemana, Angela Merkel, cree que podrían darse enfrentamientos armados entre los países de los Balcanes, por donde transita la mayoría de los refugiados, si Alemania cerrara su frontera con Austria.

Frente a los llamamientos que le exigen tomar acciones drásticas ante la ola de refugiados que entran en Alemania, Merkel rechaza de nuevo este tipo de medidas. Ya hay tensiones en los países de los Balcanes occidentales y "no quiero que lleguemos a enfrentamientos militares allí", declaró a última hora del lunes la canciller, en una reunión de su formación, la CDU, en Darmstadt (en el oeste del país), relata este martes la prensa alemana.

Varios expertos advierten de que si Alemania, principal destino de los migrantes que huyen, en especial de la guerra en Siria, cerrara su frontera con Austria, los países de los Balcanes por los que transitan los refugiados harían lo mismo.

La UE anunció a finales de octubre la creación de 100.000 plazas de acogida para los refugiados en Grecia y en los Balcanes para hacer frente a esta crisis migratoria, en un momento en el que ya han surgido tensiones entre Eslovenia, Croacia, Serbia y Hungría en torno al tránsito de decenas de miles de migrantes.

Merkel, que negó estar exagerando la gravedad de lo que pueda acontecer, advirtió no obstante contra una situación que podría envenenarse rápidamente entre estos países.

Tras el fracaso de las negociaciones el domingo en el seno de su coalición gobernante, está prevista una nueva ronda el jueves, sobre todo para abordar la creación, reclamada por los conservadores, de "zonas de tránsito" en la frontera germano-austriaca que aceleren el examen de los expedientes y las expulsiones, una idea que rechaza el partido socialdemócrata SPD.

- "Alemania no es un país fácil" -

Por otro lado, el vicecanciller, Sigmar Gabriel, advirtió a los refugiados que llegan a territorio alemán de que "Alemania no es cualquier país" ni "un país fácil", subrayando su "cultura de trabajo relativamente exigente".

Para Gabriel, "Alemania no es cualquier país". Se trata de un Estado "fuerte", por lo cual está en condiciones de acoger a los candidatos al asilo que afluyen actualmente, declaró. "Pero Alemania tampoco es un país fácil", agregó, dirigiéndose a los recién llegados. "Uno no se convierte en campeón mundial de las exportaciones sin una cultura de trabajo relativamente exigente", aseguró.

Gabriel instó a los alemanes de origen extranjero, herederos de olas de inmigración anteriores, a hacer de intermediarios y explicar cómo es el país a los recién llegados. Alemania prevé acoger este año a un número de demandantes de asilo entre 800.000 y un millón. Sirios, albaneses y afganos encabezan la lista de los que más lo solicitan.

A pesar de su política aparentemente favorable a los migrantes, el gobierno de Berlín ha anunciado nuevas medidas para expulsar a los migrantes económicos, en particular los de los Balcanes.

AFP