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Merkel y Orban se enfrentan sobre los "valores" de Europa

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, y la canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada para una rueda de prensa conjunta tras reunirse en Berlín, el 5 de julio de 2018 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 05 julio 2018 - 13:08
(AFP)

Angela Merkel expresó este jueves claramente sus desacuerdos con Viktor Orban sobre la cuestión migratoria, defendiendo un deber "de humanidad", en un momento en el que se la acusa de haber cedido ante quienes defendían una línea dura en Europa.

"Vamos a proteger nuestras fronteras exteriores" en la Unión Europea (UE), "pero no con el objetivo de encerrarnos y de no hablar de otra cosa que del cierre y de una especie de fortaleza", declaró la jefa del gobierno alemán ante la prensa al recibir a su homólogo húngaro por primera vez en tres años. También mencionó las "divergencias" sobre esta cuestión con Orban.

"La humanidad es el alma de Europa y, si queremos conservarla [...], Europa no puede simplemente alejarse de la angustia y el sufrimiento", atrincherándose en una "fortaleza", añadió Merkel.

Se dirigía así tanto a Orban, presente a su lado y con quien se ha enfrentado en varias ocasiones desde 2015 por los migrantes, como a quienes la acusan en la actualidad de haber renunciado definitivamente a su generosa política de acogida de refugiados y de haberse visto obligada a aliarse a las posiciones de los partidarios de la firmeza en Europa

- Importación del "mal" -

A Viktor Orban no le gustó nada la lección. "Pensamos que ayudamos de forma humanitaria al no hacer un efecto llamada" migratorio, apuntó.

Para el primer ministro húngaro, "la única solución" es "cerrar las fronteras y no hacer entrar a quienes traen el mal" a Europa. "No queremos importar problemas", añadió dirigiéndose a la canciller.

También invitó a Berlín a reconocer más el papel de Hungría, que vigila estrictamente su frontera meridional con Croacia y Serbia, ya que "de otra manera, cada día llegarían a Alemania entre 4.000 y 5.000 refugiados".

Los dos dirigentes han encarnado durante mucho tiempo a nivel europeo los polos opuestos en materia de política de asilo: por un lado, voluntad de acoger y, de otro, rechazo frontal a la inmigración, en nombre de los valores cristianos de Europa.

Pero a pesar de los duros cruces de este jueves en Berlín, Alemania ha ido endureciendo progresivamente su política migratoria desde 2015 y acercándose de facto a los partidarios de más firmeza.

La línea dura de Orban sobre inmigración ya es mayoritaria en Europa, desde la llegada al poder de la extrema derecha en Austria e Italia, y su ascenso en otros países como la propia Alemania. Y poco a poco, el primer ministro húngaro ha logrado imponer su agenda al resto de la UE sobre temas migratorios,

El mes pasado, Merkel tuvo que rendir homenaje -con la boca pequeña- a Orban quien, "de alguna manera, hizo el trabajo por nosotros", con sus muy estrictos controles en la frontera con Serbia.

La cumbre europea de la semana pasada, dedicada a las migraciones, supuso una consagración de las tesis de Viktor Orban, quie habló de un "inmenso éxito" .

- "Orbanización" de Merkel -

Al mismo tiempo, Merkel ha tenido que enterrar definitivamente su proyecto de cuotas de repartición de solicitantes de asilo en la UE, debido a la oposición de los países del centro y este europeos.

"Es [Orban] el que dicta sus condiciones" a la canciller, analizaba el semanario alemán Der Spiegel, que habla de "orbanización" de la política migratoria de Merkel.

La canciller también tuvo que renunciar esta semana a su generosa política de acogida iniciada en 2015, bajo la presión del ala derecha de su coalición gubernamental.

La jefa del gobierno alemán aceptó que los migrantes ya registrados en otros países de la UE sean llevados a centros de tránsito en la frontera alemana y después expulsados al Estado por el que entraron en la UE, a través de acuerdos bilaterales con los países implicados.

Tuvo que ceder así a su ministro del Interior, Horst Seehofer, quien ahora negocia con Austria e Italia la aplicación del plan, lo que se anuncia como una complicada tarea.

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