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La AFP entrevista el 4 de noviembre de 2015 en Perú al candidato a la presidencia Miguel Hilario-Manenima, de la etnia Shipibo-Conibo

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Nació en una canoa, cuando su madre viajaba en un río de la Amazonía de Perú. Sobrevivió a una fuerte infección y el destino lo llevó hasta Oxford y Stanford. Ahora, Miguel Hilario-Manënima vuelve a su país, porque quiere ser presidente.

"Mi madre estaba embrazada e iba viajando por el Río Ucayali. Era 5 de abril de 1970, el río estaba crecido y no había dónde atracar la canoa, entonces nací en pleno viaje", contó en una entrevista con la AFP Hilario, de 45 años, miembro de la etnia Shipibo-Conibo.

En su juventud, llevaba el cabello lacio y largo. Hoy, lo tiene rapado, viste corbata y cuenta con una oficina en una zona residencial de Lima. Se declara abierto a la economía de mercado. Padre de dos niñas, pasó de estudiar en una pequeña escuela amazónica en humildes condiciones a ser PhD en Política y Antropología de Stanford.

Aunque no figura aún en los sondeos, ya cumplió con los requisitos para las elecciones de abril de 2016, y espera en breve la aceptación de su partido, Progresando Perú.

En un país donde, según los estudios de la consultora Vox Populi, el 50% de los electores decide su voto en el mes de los comicios, todo puede pasar.

- Le salvaron la vida -

"Al nacer, mi padre cortó el cordón umbilical con dos palos. Me dio una infección. Una misionera estadounidense estaba haciendo labor en la zona. Le quedaba una ampolla antiinfección. A Dios gracias, ella me salvó la vida", refirió.

Se define como un niño curioso y su primer contacto con 'occidente' fue un regalo de su padre, una revista de National Geographic con una foto de las Torres Gemelas. Aprendió a hablar el español en la secundaria, cuando viajó a la ciudad, Pucallpa, capital de la región Ucayali, en el centro-este de Perú. "Se burlaban de mí porque no hablaba español y pensaban que era mudo. Pero aprendí rápido", recordó este émulo de Alejandro Toledo, quien de la sierra peruana pasó por las mejores universidades estadounidenses antes de llegar a la presidencia de Perú.

A los 17, fue a Lima con la intención de ser sacerdote, pero desistió. Se inscribió en un seminario y trabajó limpiando en una comunidad misionera extranjera. Allí aprendió inglés y conoció a una persona que le auspició el viaje a Estados Unidos.

- A favor de la inversión-

"En Estados Unidos, trabajé vendiendo hamburguesas y tocando música andina los fines de semana. Así me financié", explicó Hilario, con un charango (instrumento andino de cuerdas) en mano.

Estudió Economía Política en la Universidad Estatal de California. Luego, consiguió una beca y pudo ir a Oxford, en Inglaterra, para diplomarse en economía, filosofía y política. Regresó a California y postuló para Stanford e hizo un PhD en Política y Antropología. Hizo carrera en el BID, en UNICEF y recientemente fue director de política social en el gobierno de California.

Hace unos días, visitó su comunidad de origen, Caimito, que forma parte de una población de 22.000 miembros.

Como presidente, quiere invertir un 10% del PIB en educación, desde el 3,3% actual, y que todos tengan la oportunidad que él tuvo. ¿Y los recursos? "Creo en un modelo de economía de mercado, creo en la inversión pública y privada para el crecimiento. Pero somos humanistas, hay que invertir en el pueblo y proteger los recursos naturales", aseguró Hilario.

En momentos en que Perú, un importante productor mundial de minerales, afronta más de un centenar de conflictos socioambientales que afectan la ejecución de proyectos mineros, Hilario cree que es posible lograr acuerdos. "Las comunidades tienen que ser accionistas de una inversión en sus tierras y territorios. Así se crean incentivos para erradicar los conflictos sociales", consideró.

Pese a que el crecimiento del PIB de Perú este año se situará en torno al 2,4%, el aspirante a ocupar la Casa de Pizarro espera triplicarlo (6%), aunque no dice cómo.

- También conservador -

Perú afronta una creciente ola de inseguridad ciudadana, con peticiones para que las Fuerzas Armadas ayuden a la policía en el patrullaje de las calles. Él se opone. "No queremos militarizar el país, no es bueno para la inversión ni el turismo", explicó. Prefiere capacitar en derechos civiles y derechos humanos a los civiles que hicieron servicio militar, para eventualmente apoyar a la policía de alguna forma.

Exfuncionario de UNICEF, Hilario dice haber visto el sufrimiento de menores de edad que quedaron embarazadas producto de una violación o de incesto. "En esos casos, el Estado tiene que dejar la decisión del aborto en manos de la familia", sostuvo.

Se declara contrario a la unión civil entre personas del mismo sexo, por una cuestión de creencia cristiana, pero asegura que su gobierno será tolerante y respetuoso y "no impondrá valores a otras personas".

AFP