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Un hombre circula en bicicleta por la Piazza del Duomo de la ciudad italiana de Milán el 21 de febrero de 2017

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Mientras la Ciudad Eterna atraviesa una de sus peores crisis, la capital de Lombardía, Milán, se ha convertido en el eje neurálgico y creativo de Italia, llena de proyectos, turistas y empresarios extranjeros.

"Milán está viviendo un momento de transformación extraordinaria. Se convirtió en uno de los polos más interesantes a nivel internacional", sostiene Giuliano Noci, profesor de estrategia del Politécnico de Milán.

La capital económica de Italia es también la capital de la moda y del diseño, con un calendario de eventos que van desde la realización cuatro veces al año de la Semana de la Moda, hasta el Salón Internacional del Mueble y del Diseño, que incluye tanto marcas internacionales como prestigiosas firmas pequeñas locales.

Una serie de citas 'off' se suman a la recién incorporada Feria Internacional del Libro, 'robada' a Turín, y una semana dedicada a la gastronomía.

Milán ha multiplicado sus eventos, propone negocios y cultura, lujo y diversión, logrando que se olvide su característica imagen de ciudad industrial triste, cubierta siempre de niebla y humo.

"Milán supo capitalizar la Exposición Universal del 2015", visitada por 21,5 millones de personas, incluidos 6,5 millones de extranjeros, explicó Noci.

Y el año pasado, a pesar de la cifra récord registrada en 2015, el número de visitantes de la ciudad, famosa por su Duomo (catedral) y el templo de la ópera La Scala, aumentó un 2,07%.

"Uno de los aspectos más destacados de Milán es que es una ciudad cosmopolita. Atrae a muchos extranjeros de alto nivel, porque es un centro clave para el comercio. Las universidades además son muy internacionales", asegura Carlo Alberto Carnevale Maffe, profesor de la prestigiosa Universidad Bocconi.

"Puerta principal de entrada para hacer negocios en Italia, la ciudad se encuentra en una de las regiones más desarrolladas de Europa", recuerda Noci.

Milán cuenta con una tasa de desempleo del 8%, mientras que el promedio nacional es de alrededor del 12%. Roma se conforma con un 10,7%.

La metrópoli de Milán en su conjunto genera el 10% del PIB en Italia y un cuarto de los bancos italianos tienen sus oficinas centrales allí.

Muchas empresas han optado por Milán en detrimento de Roma, al igual que el grupo de televisión SkyTG24, el cual decidió en enero cerrar su oficina en la capital italiana.

"Importantes multinacionales, entre ellas varias chinas, han decidido abrir centros de investigación, como la firma Huawai", contó Noci, quien destaca también la fuerte presencia de empresas emblemáticas del 'Made in Italia' en sectores tales como la alimentación y la alta tecnología.

La capital lombarda tiene el mayor centro de congresos de Europa, está muy bien conectada con el resto del continente y del mundo gracias a sus tres aeropuertos y cuenta con un eficiente sistema de transporte local.

- Roma, entre la belleza y la suciedad -

Elementos que chocan con su histórica rival, Roma, que pese a sus extraordinarios y bello monumentos históricos lucha con lo basura y la suciedad.

Milán además figura entre las tres primeras ciudades de Europa en términos de reciclaje.

El transporte público de la Ciudad Eterna es famoso por ser caótico y el aeropuerto de Fiumicino, así como la estación central de trenes Termini, no dan abasto.

La diferencia entre las dos ciudades crece de día en día, hasta el punto de que el filósofo Raffaele Simone, romano, en un contundente artículo publicado en enero en la revista L'Espresso, peroró la idea de trasladar la capital de Italia a Milán.

"Desde hace un buen tiempo la cosa es evidente. La catastrófica administración de la alcaldesa Virginia Raggi (envuelta en varios casos judiciales y asediada por dimisiones en serie), la enorme deuda pública de la ciudad y el abandono vergonzoso e indigno en la que está sumida sugieren ese interrogante", escribió Simone.

Entre los grandes males que azotan a la Ciudad Eterna figuran la limpieza escasa, una policía urbana ineficiente y grosera, magníficos parques abandonados, transporte público catastrófico, tráfico indisciplinado o usuarios maleducados.

Roma "tiene un gran potencial, pero debe primero resolver problemas básicos, como el transporte. Una vez resuelto, puede desarrollar un proyecto estratégico a medio plazo", sostiene Noci.

Los desafíos de la capital italiana son inmensos, sobre todo a nivel urbanístico, ya que por casi medio siglo no ha contado con un plan aprobado y su expansión ha sido desordenada, ya que ha estado en manos de los grandes especuladores del sector de la construcción.

"A los milaneses no nos interesa ser la capital de Italia. Milán quiere ser la capital del crecimiento, de la innovación, del desarrollo económico. Es ante todo una ciudad europea, que mira más hacia el mundo", responde orgulloso Carnevale Maffé.

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AFP