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Una multitud de manifestantes se enfrenta a las fuerzas de seguridad el 22 de mayo de 2017 cerca del sitio petrolífero de El Kamur, en el sur de Túnez, durante una protesta a favor de, entre otras cosas, la creación de más puestos de trabajo

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Miles de personas encolerizadas asistieron este martes cerca de Tatooine, en el sur de Túnez, al funeral del manifestante abatido la víspera durante enfrentamientos con las fuerzas del orden en las proximidades de un complejo petrolífero.

Por su parte, las autoridades advirtieron sobre un eventual descontrol de la situación en esta región, a 500 kilómetros de Túnez, donde una calma precaria imperaba al día siguiente de choques que no se registraban desde hacía más de un año en el país.

Según una periodista de la AFP, miles de personas se desplazaron a media jornada a Bir Lahmer, la localidad de origen del joven manifestante muerto, a 30 kilómetros de Tatooine.

"¡Con nuestras almas, con nuestra sangre, nos sacrificaremos por el mártir!", gritaban algunos de los participantes al margen del entierro de Anuar Sakrafi, que se desarrolló en calma, en ausencia de un dispositivo policial.

Después de una 'sentada' motivada por reivindicaciones sociales, este joven resultó muerto el lunes -"accidentalmente", según las autoridades- por un vehículo de la Guardia Nacional (gendarmería) en las proximidades del sitio petrolífero de El Kamur, en pleno desierto, a dos horas de Tatooine.

La tensión había aumentado durante el fin de semana, por lo que las fuerzas del orden utilizaron gases lacrimógenos el lunes por la mañana para impedir a los manifestantes penetrar en el complejo, una primicia después de que el presidente, Beji Caid Essebsi, solicitara solemnemente el 10 de mayo a los militares que protegieran los sitios de producción del país de cualquier eventual bloqueo.

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