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Los refugiados sirios llegan a la puerta de paso de frontera turca, el 6 de febrero de 2016 en Bab-Al Salam, cerca de la ciudad de Azaz, norte de Siria

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Miles de sirios esperaban este sábado bajo la lluvia y a la intemperie que Turquía abriera su frontera, después de haber sido obligados a dejar sus hogares ante el avance del ejército sobre las localidades rebeldes del norte del país, en particular en Alepo.

Reaccionando a declaraciones que afirman del eventual envío de tropas saudíes y turcas al país, el régimen sirio advirtió que "todo agresor terminará en un ataúd".

"El fin de los combates sólo será posible con la derrota del grupo Estado Islámico (EI)", el frente Al Nosra y grupos aliados de Al Qaida", destacó el jefe de la diplomacia siria, Walid Muallem, en referencia a los grupos instalados en la norteña provincia de Alepo.

La Unión Europea (UE) recordó este sábado a Turquía su deber de acoger a los refugiados, garantizado por la Convención de Ginebra. Sin embargo el puesto fronterizo de Oncupinar permanecía cerrado, según confirmó un periodista de la AFP.

La ONU estima que unas 20.000 personas esperan en Bab al Salama, del lado sirio de la frontera, pese a que este sábado el ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, dijo que su país sigue fiel a su "política de fronteras abiertas".

En el terreno, el avance de las tropas de Bashar al Asad, apoyadas por la aviación rusa y por combatientes del Hezbolá libanés, consolidan progresivamente sus posiciones al norte de la ciudad de Alepo.

En la noche del viernes, los intensos bombardeos que golpearon a la localidad de Anadan, controlada por los rebeldes, permitieron a Damasco apretar el cerco en torno a Alepo.

El viernes, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó que cerca de 40.000 civiles han huido de Alepo y buscan refugio en Turquía.

Esta provincia es un bastión importante para las operaciones de los rebeldes y, según los expertos, el avance del gobierno coloca a los insurgentes en la peor posición desde el inicio del conflicto.

Después de haber cortado la principal ruta de aprovisionamiento de los rebeldes en Alepo, el ejército comenzó a asediarlos en el este de la ciudad, donde el OSDH estima que todavía hay cerca de 350.000 civiles.

La guerra que comenzó con un levantamiento en 2011 ha fragmentado el país, dividido entre las zonas que controla el gobierno, los territorios en los que opera el grupo yihadista Estado Islámico y las localidades bajo el mando de otros grupos armados. Más de 260.000 personas han muerto desde entonces.

- 'Situación dramática' -

"La situación de los desplazados es dramática", dijo a la AFP el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, en referencia a que tras cerca de cinco años de guerra casi la mitad de la población ha tenido que huir de su hogar.

"Las familias duermen en los campos y en carpas, expuestas al frío", explicó.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) lamentó que el acceso a la población que necesita asistencia cada vez es más difícil.

El viernes, muchos sirios refugiados en Turquía se acercaron al puesto de control de Oncupinar, para tener noticias de sus familiares al otro lado, pero el sábado la lluvia los disuadió.

La presencia de camiones que transportaban carpas hacia un campo de refugiados cercano a la frontera podría ser un indicio de que Turquía se prepara para abrir la frontera, en un momento en que el país ya acoge a cerca de 2,5 millones de sirios.

"Nuestros equipos están listos para darles agua y comida cuando lleguen", declaró Ahmet Lutfi Akar, presidente de la Luna Roja en Turquía.

El viernes, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, pidió a Rusia que suspenda los bombardeos, que "matan a una gran cantidad de mujeres y niños" y pidió a Moscú que aplique un alto el fuego.

Aunque Ankara considera absurdas las declaraciones de Rusia de que Turquía prepara una intervención en Siria, el ministro Muallem advirtió a su vecino que cualquier acción terrestre "va a ser considerada una agresión".

Por su parte, el general Mohamed Ali Jafari, jefe de los Guardianes de la Revolución iraníes, que combaten en Siria para apoyar al gobierno, afirmó que cree que Arabia Saudita "no se va a atrever" a mandar sus tropas al terreno, pese a las declaraciones emitidas esta semana por un mando militar del reino.

En el plano político el delegado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, informó a los embajadores de los 15 países que componen el Consejo de Seguridad que las negociaciones indirectas entre el gobierno y algunos grupos rebeldes fueron suspendidas hasta el 25 de febrero.

Este sábado, el grupo rebelde islamista Ahrar al Cham indicó que se retiraba de las discusiones en Ginebra en represalia por la ofensiva del régimen en Alepo.

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AFP