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Líderes mundiales reunidos en Lima el 7 de octubre de 2015

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A dos meses de la conferencia mundial de París sobre el clima, varios bancos de desarrollo se comprometieron en la capital peruana a otorgar 15.000 millones de dólares más para frenar el calentamiento del planeta.

El anuncio se hizo al cierre de las deliberaciones anuales del Fondo Monetario Internacional en Lima, donde también se aprobó un plan para evitar que las multinacionales evadan impuestos.

El gobierno de Francia saludó el anuncio de los aportes para un fondo que busca financiar actividades para detener el calentamiento global. "Esperábamos mucho de los bancos multilaterales (...) y ellos acudieron a la cita", dijo el ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, tras una reunión en la que participaron unos 50 países e instituciones.

Los nuevos recursos serán aportados fundamentalmente por el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

El fondo total de 100.000 millones de dólares que deben reunirse antes de 2020, debe ser transferidos a los países del sur para permitir que el aumento de las temperaturas en el planeta no superen los 2 grados centígrados respecto a las previas a la era industrial.

- Evasión fiscal -

En forma paralela, los países desarrollados y emergentes agrupados en el G-20 alcanzaron también en Lima un acuerdo para frenar la evasión fiscal de las multinacionales, atacando los vacíos legales que permiten a las multinacionales eludir impuestos en los países donde operan.

La iniciativa surge tras años de polémicas sobre los impuestos ínfimos que pagan empresas como McDonald's, Starbucks o Google, gracias a vacíos legales y argucias contables, cuando no a la transferencia lisa y llana de fondos a paraísos fiscales.

El acuerdo de Lima será formalizado por la Cumbre del G-20 que se realizará el mes que viene en Turquía.

Tanto los avances sobre el clima como contra la evasión fiscal eclipsaron poco las inquietudes sobre el futuro de la economía mundial que se discute desde comienzos de la semana.

La realización de una asamblea del FMI a América del Sur, por primera vez en medio siglo, no estuvo ajena a las protestas. "¡Banco Mundial, terror universal!", "¡No más recetas del FMI!" y "¡El pueblo unido, marcha sin partido!", corearon el viernes unas 2.000 personas en los alrededores del centro de convenciones en donde tuvieron lugar las deliberaciones.

El tema fundamental de la asamblea fue la reactivación de una economía mundial golpeada por la desaceleración china, otrora voraz compradora de materias primas, y que ha arrastrado en su descenso a sus proveedores de América Latina, el continente considerado con mayor desigualdad.

El Banco Mundial ya ha advertido que la desaceleración económica, que en Latinoamérica significará una contracción del 0,3% en 2015, puede afectar los avances en la reducción de la pobreza y ya empieza a sentirse en la generación de empleo.

"(El crecimiento) no es lo suficientemente fuerte como para satisfacer las necesidades de 200 millones de personas sin trabajo", ha resumido la jefa del FMI, Christine Lagarde.

Aunque Lagarde elogió en la conferencia de prensa final la capacidad de algunas economías latinoamericanas para enfrentar la crisis, en particular los miembros de la Alianza del Pacífico (Perú, Chile, Colombia y México), de los que dijo que se "están posicionando en la categoría de estrellas económicas de la región".

Brasil, en recesión y crisis de gobernabilidad, es una de las economías más golpeadas de la región, pero espera repuntar en su crecimiento una vez que las incertudumbres pasen, dijo el viernes el ministro de Hacienda, Joaquim Levy.

AFP