Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Miyegombo Enkhbold, candidato a la presidencia de Mongolia, durante un acto de campaña en Ulan Bator el 24 de junio de 2017

(afp_tickers)

Mongolia celebra el lunes elecciones para elegir un nuevo presidente entre tres candidatos salpicados por escándalos de corrupción, lo que podría favorecer la abstención.

Los escándalos van desde la posesión de cuentas bancarias en el extranjero hasta tráfico de empleos públicos, pasando por la injerencia de la secta Moon que financia a un candidato.

"Estamos obligados a elegir entre el menos malo de los tres", dice Dugersurengiin Sukhjargalmaa, miembro de una asociación que milita por la igualdad sexual.

El presidente saliente, Tsakhia Elbegdorj, del Partido Demócrata (PD), no se vuelve a presentar porque ya cumplió dos mandatos sucesivos, el máximo autorizado por la ley.

El PD se convirtió en el principal partido opositor tras la amplia victoria del Partido del Pueblo Mongol (PPM) en las legislativas de 2016.

El candidato del PPM es el ex primer ministro y actual diputado Miyegombo Enkhbold, líder del partido.

El PD presenta al exdiputado Khaltmaagiin Battulga.

El tercer candidato, Sainkhuu Ganbaatar, también un exdiputado, pertenece al Partido Revolucionario del Pueblo Mongol (PRPM).

- Crisis económica -

Este último podría provocar una segunda vuelta, algo que nunca sucedió en esta república ubicada entre China y Rusia.

Miyegombo Enkhbold está acusado de haber intentado de obtener dinero a cambio de ofrecer empleos públicos.

Khaltmaa Battulga es sospechoso de poseer cuentas bancarias en el extranjero.

A Sainkhuu Ganbaatar se lo acusa de haber recibido 40.000 euros de la secta Moon.

"Los tres están hundidos en los escándalos hasta las rodillas", observa Mogi Badral Bontoi, que dirige un gabinete de estudios de mercado.

"Se trata, probablemente, de la campaña electoral más negativa de nuestros 27 años de democracia", agrega.

Los escándalos ocultan los problemas económicos de Mongolia, un país de tres millones de habitantes, provocados por la caída del precio del cobre, su principal producto de exportación, y la desaceleración de la economía china.

El crecimiento de Mongolia descendió a 1% en 2016, lejos del 17% de 2011. El desempleo afecta al 9% de la población activa.

El futuro presidente tendrá que contar con un plan de ajuste de 5.200 millones de euros, financiado en parte por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

- El peligro de la abstención -

El mal humor de los mongoles podría reflejarse en las urnas a través de la abstención, poniendo en peligro la elección, que para ser validada exige la participación del 50% de los inscritos en el padrón electoral.

En la elección presidencial de 2013, la participación fue del 64%,

"No votaré en esta elección", previene Tuul, una ama de casa de 37 años. "Son estafadores, mentirosos, oligarcas", dice Tuul al hablar de los tres candidatos.

"Nada diferencia realmente a los candidatos", sostiene Julian Dierkes, especialista de Mongolia en la universidad de la Columbia Británica, Canadá.

Los electores enfrentan el dilema de reforzar el poder del PPM o mantener un equilibrio de fuerzas eligiendo a un presidente de otro partido, comenta.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

AFP