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Moon Jae-In saluda a partidarios después del anuncio de su victoria en las elecciones en Corea del Sur, la madrugada del 10 de mayo de 2017 en Seúl

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Moon Jae-In, un veterano defensor de los derechos humanos favorable a un acercamiento con Pyongyang, asume este miércoles la presidencia de Corea del Sur, después de imponerse en las elecciones anticipadas tras la destitución de Park Geun-Hye.

El mandato de Moon Jae-In como presidente de Corea del Sur será efectivo a partir de este miércoles, al día siguiente de ganar las elecciones, informó la Comisión Electoral.

Moon asumirá el cargo a mediodía en la Asamblea Nacional (03H00 GMT), informó la agencia Yonhap.

El candidato del Partido Democrático, de centroizquierda, obtuvo 41,1% de los votos, cerca de 13,4 millones de sufragios.

Moon se impuso al candidato conservador Hong Joon-Pyo, que obtuvo el 24,03% de los votos, escoltado por el centrista Ahn Cheol-Soo que sumó un 21,4%.

El país estaba gobernado por un ejecutivo interino, después de la destitución de Park Geun-Hye.

Según la agencia Yonhap, en las elecciones se registró la mayor participación en 20 años.

Moon eligió el martes la plaza Gwanghwamun de Seúl, el mismo lugar que acogió a las movilizaciones que pidieron la salida de Park para dar su discurso de la victoria ante sus simpatizantes.

Allí dijo que el resultado es "una gran victoria de un gran pueblo" que quiere crear "un país justo (...) donde las normas y el sentido común prevalezcan".

Tras el megaescándalo de corrupción, que no sólo le costó la presidencia a Park sino que además implicó su encarcelamiento, Moon prometió el martes que será "el presidente de todos los surcoreanos".

El epicentro de la crisis que llevó a Park a la cárcel, está la relación de la destituida presidenta con Choi Soon-sil, una confidente que se hizo conocida como "Rasputina" por las acusaciones de haberse aprovechado de sus relaciones para sacar decenas de millones de dólares a las grandes corporaciones surcoreanas.

Este megaescándalo de corrupción, que sacudió incluso a Samsung, catalizó muchas frustraciones de la población con respecto a las desigualdades, la economía y el empleo.

La crisis obligó a todos los candidatos a prometer reformas para una mayor integridad.

Durante su campaña, Moon prometió reducir el poder económico de los grande conglomerados familiares surcoreanos, los "chaebols", cuyas estrechas relaciones con el poder político han estado de nuevo en el centro del escándalo, con el caso Park.

- Diálogo con Corea del Norte -

Como inquilino de la "Casa Azul", la residencia oficial de la presidencia surcoreana, Moon deberá abordar el espinoso tema de las relaciones con Corea del Norte.

Contrario a la línea dura de Park, Moon se ha mostrado favorable a un acercamiento menos conflictivo con el norte y a emanciparse de la tutela estadounidense.

La Casa Blanca felicitó a Moon Jae-in, aunque su elección puede complicar la política de línea dura que el presidente estadounidense Donald Trump quiere mantener con Corea del Norte.

"Esperamos trabajar con el presidente electo Moon para seguir fortaleciendo la alianza entre Estados Unidos y la República de Corea", dijo el secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, en un comunicado.

El texto, que sorprendentemente no fue firmado por el propio Trump, fue difundido en momentos en que en Washington existe preocupación por la postura de Moon acerca de las sanciones contra Corea del Norte.

Trump ha presionado a China y a otros países de la región para que incrementen las sanciones contra Pyongyang por sus controvertidos ensayos misilísticos.

Pero en su mensaje del martes, Moon quiso enviar un mensaje de unidad, después de que su adversario Hong, lo calificara como un "izquierdista pro Pyongyang".

Moon, nacido en 1952, en plena guerra de Corea, en la isla de Geoje, en el seno de una familia pobre de refugiados que huía del Norte, defiende el diálogo y la reconciliación con Corea del Norte, para calmar la situación y hacer regresar a Pyongyang a la mesa de negociaciones.

Rara vez las tensiones han sido tan fuertes en la península coreana por el temor a un ensayo nuclear del régimen comunista de Pyongyang.

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