El presidente boliviano, Evo Morales, discrepó este jueves de la misión de la OEA en su país, que recomendó celebrar una segunda vuelta de las presidenciales para zanjar la polémica sobre el recuento de votos, a pesar de que el escrutinio de los comicios continúa.

"No comparto con la misión (...) Antes de que termine el cómputo oficial ya opinando, sugiriendo", dijo el mandatario en conferencia de prensa en la casa de Gobierno.

Morales se declaró vencedor de las elecciones en primera vuelta, tras alcanzar una diferencia de 10 puntos sobre su rival Carlos Mesa, aunque luego abrió la posibilidad de ir a un balotaje si el cómputo final así lo establece.

"Por encima del criterio de cualquier institución primero es su responsabilidad respetar nuestra Constitución", manifestó.

Morales reiteró que su "deseo es que (la OEA) haga auditoría a la votación, al sufragio, a los resultados porque dicen: hay fraude. Ahora que se demuestre el fraude".

Según su experiencia al mando de las federaciones de productores de coca, Morales dijo: "que yo sepa, como dirigente sindical, antes de que concluya congresos (...) no podemos emitir todavía una opinión", remarcó.

Cuando faltan por escrutar unos 120.000 votos, el presidente reconoció que podía "bajar como también subir", aunque recordó que las actas por verificar provienen del área rural del sur del país donde "es un voto militante-militante".

El cambio de mando en Bolivia ocurrirá el 22 de enero y, si hay segunda vuelta está citada para el 15 de diciembre.

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