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El candidato a la presidencia de Francia por el movimiento ¡En Marcha!, Emmanuel Macron, sale de una cabina para depositar su voto en las elecciones el 7 de mayo de 2017 en Le Touquet, en el norte del país

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Apenas elegido presidente de Francia, Emmanuel Macron librará una batalla crucial en las legislativas de junio, en las que la derecha espera tomarse la revancha, la izquierda evitar su desplome y la extrema derecha entrar con fuerza en el Parlamento.

Para gobernar, el joven centrista proeuropeo necesita una mayoría clara en el Parlamento. Pero cualquier proyección es muy incierta, debido a la recomposición política en curso y a las posibles alianzas hasta la fecha límite de presentación de candidaturas, el 19 de mayo.

El futuro presidente, desconocido hasta hace tres años y luego protagonista de una fulgurante ascensión, apuesta por que los franceses le den una mayoría, como siempre han hecho con un nuevo jefe de Estado.

Para Jérôme Sainte-Marie, del instituto Polling Vox, Macron tiene "una ventaja": "Es compatible con parte de la izquierda y parte de la derecha", pese a que ello "plantee el riesgo de contradicciones insuperables", como advierte otro analista, el politólogo Philippe Braud.

Según un sondeo, el joven movimiento ¡En Marcha!, de Macron, creado en abril de 2016, obtendría entre el 24-26% de votos en las legislativas, por delante de la derecha de Los Republicanos (22%), el Frente Nacional (21-22%), la izquierda radical (13%-15%) y el Partido Socialista (8-9%).

El nuevo presidente ha prometido revelar "al principio de esta semana" quiénes serán sus candidatos en las 577 circunscripciones francesas y aseguró que la mitad de ellos serían nuevos en política y procedentes de la sociedad civil.

Macron ya ha cerrado un acuerdo con el veterano centrista François Bayrou e intenta atraerse a personalidades socialistas y de derecha que se presentarían bajo la etiqueta "mayoría presidencial".

El nombre del primer ministro y la composición de su Gobierno, que serán anunciados tras su investidura, prevista el domingo, influirán también a los electores en esta elección legislativa, calificada de "tercera vuelta" decisiva de la presidencial.

- 'Derrotados pero no muertos' -

La derrumbe de la derecha y de los socialistas, eliminados en la primera vuelta de la elección presidencial, no necesariamente augura una derrota en las legislativas de sus candidatos, pues algunos de ellos están bien implantados localmente.

Especialmente en la derecha: el politólogo Philippe Braud atribuye la derrota en la presidencial a un "fracaso personal" del candidato conservador François Fillon, que quedó en tercer lugar tras su inculpación por "desvío de fondos públicos" en un caso de presuntos empleos ficticios.

Los Republicanos, pasada la pesadilla de la presidencial, sueñan con obtener una mayoría en las legislativas, imponer a Macron una "cohabitación" y obligar al presidente a designar a un primer ministro que sea de su campo.

"Macron es un coloso con pies de barro, elegido sin ganas ni entusiasmo. Estamos derrotados pero no muertos", afirmó el vicepresidente de Los Republicanos, Laurent Wauquiez.

Por su lado, la extrema derecha espera instalarse sólidamente en el paisaje político francés, gracias a la dinámica de la presidencial que le permitió a Marine Le Pen obtener 10,6 millones de votos en la segunda vuelta, el mejor resultado de su historia a nivel nacional.

El Frente Nacional (FN) ya se ve como "primer partido de la oposición", aunque no es fácil que consiga tantos escaños en el Parlamento: el voto con sistema mayoritario a dos vueltas no le es favorable. El FN tiene solamente dos diputados actualmente.

Gracias a sus siete millones de votos en la primera vuelta, el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, espera también obtener buen resultado en las legislativas, pero sus dificultades en cerrar alianzas con los comunistas o los ecologistas podría costarle escaños.

Por su parte, el Partido Socialista, cuyo candidato, Benoit Hamon, fue humillado en la primera vuelta (6,35% de votos), sigue dividido entre los que quieren aliarse con la izquierda radical y quienes desean formar parte de la "mayoría presidencial", como el exprimer ministro socialista Manuel Valls.

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AFP