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Helmut Schmidt habla durante un acto en la editorial Axel Springer, el 29 de septiembre del año 2010 en Berlín

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El excanciller alemán Helmut Schmidt, fallecido este martes a los 96 años, era un europeo convencido, que aplicó una política pragmática durante la Guerra Fría e impulsó el liberalismo económico dentro de la socialdemocracia.

Hospitalizado en agosto por deshidratación y operado en septiembre por un coágulo en la pierna, el que fuera canciller de la entonces Alemania Occidental entre 1974 y 1982 murió en su casa de Hamburgo.

Este fumador empedernido, nieto de un estibador, participó en el debate político hasta los últimos meses de su vida, en cuestiones como el conflicto en Ucrania, la crisis de los migrantes o con sus críticas a la canciller Angela Merkel por su incompetencia en cuestiones económicas.

Su carisma y sus análisis políticos siguieron influyendo en la vida pública alemana más allá de su etapa de canciller

En 2013, cuando cumplió 95 años, se lo consideraba el mejor canciller de la posguerra, por delante de Konrad Adenauer, Willy Brandt y Helmut Kohl, según una encuesta de la revista Stern.

Nacido el 23 de diciembre de 1918 en Hamburgo (norte), licenciado en economía y movilizado en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, Helmut Schmidt entró en el Partido Socialdemócrata (SPD) en 1946 y se convirtió en diputado del Bundestag en 1953.

También era experto en cuestiones militares y tenía el apodo "Schmidt-Schnauze" ("Schmidt el bocazas") por sus disputas verbales con el ministro de Defensa, Franz-Josef Strauss, a finales de los años 1950.

La prensa alemana lo recuerda por alguna de sus frases como "El que tenga visiones que vaya al médico" o su afirmación de que "políticos y periodistas comparten el triste destino de hablar hoy de cosas que sólo comprenderán realmente mañana".

En 1967 presidió el grupo parlamentario del SPD y en 1969 se convirtió en ministro de Defensa. Entre 1972 y 1974 acumuló este cargo con el ministro de Finanzas, hasta que en 1974 se convirtió en sucesor de Willy Brandt. Fue reelegido dos veces, en 1976 y 1980.

- Confrontación y "Realpolitik" -

Como canciller siguió la política de Brandt de distensión con la Alemania del Este y reforzó los lazos con Francia, entonces presidida por Valéry Giscard d'Estaing.

En el apogeo de su "Realpolitik" —el pragmatismo político que deja en segundo plano las consideraciones ideológicas o morales– logró reforzar las fuerzas nucleares estadounidenses en Alemania Occidental a pesar de las manifestaciones multitudinarias en contra.

Helmut Schmidt fue también el artífice de una política dura y sin concesiones con la Fracción del Ejército Rojo (RAF), el grupo de extrema izquierda responsable de varios asesinatos en los años 1970. En octubre de 1977, cuando un grupo palestino afín a la RAF desvió un vuelo de Lufthansa hacia Mogadiscio, el canciller prefirió lanzar el asalto a negociar.

En el plano económico, Schmidt pasará a la historia por haber acelerado, en el contexto de la crisis petrolera de los años 1970, la conversión de los socialdemócratas a la economía de mercado. También fue el primero en convocar cumbres informales para negociar lo que terminaría siendo el Sistema Monetario Europeo.

En 1982 Schmidt tuvo que abandonar el poder cuando sus aliados liberales del FDP decidieron unirse a los democristianos (CDU) de Helmut Kohl.

Tras retirarse como diputado en 1987, se dedicó a dar conferencias, publicó unos 30 libros y dirigió entre 1985 y 1989 la prestigiosa revista "Die Zeit".

Durante 68 años estuvo casado con Hannelore, llamada "Loki", con quien tuvo una hija.

Cuando cumplió 90 años el periódico Bild le preguntó cual era su consejo para las jóvenes generaciones de políticos y Helmut Schmidt respondió: "Voluntad... y cigarrillos".

AFP