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Una mujer siria con su hija al llegar al centro de registro de la isla griega de Samos, después de ser rescatada cuando intentaba llegar a otra isla griega, Agathonisi, el 16 de enero de 2016

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Al menos 45 migrantes, entre ellos veinte niños, murieron este viernes en el mar Egeo, al naufragar tres embarcaciones entre las costas griegas y turcas, llevando a 140 el número de refugiados muertos este mes en el Mediterráneo.

Los guardacostas griegos lograron salvar a 74 personas, ante el islote de Kalolimnos y ante la isla de Farmakonissi, donde tuvieron lugar los naufragios en los que murieron por lo menos 45 personas, ya que aún se trata de estimaciones provisionales.

Según datos difundidos por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), enero de 2016 batió un nuevo y macabro récord de refugiados muertos con respecto a enero de 2015 (82) y a enero de 2014 (12).

A pesar del frío, miles de migrantes, muchos de ellos huyendo de las guerras en Siria, Irak y Afganistán, se aventuran cada día en las aguas del mar Egeo para alcanzar las islas griegas, puerta de entrada en Europa.

Desde comienzos de año, la OIM ha contabilizado 31.000 llegadas a las islas griegas del Egeo oriental, 21 veces más que en enero de 2015.

- La UE no logra financiar su promesa -

En este contexto, la canciller alemana, Angela Merkel, criticada en su país y aislada en Europa, se entrevistó este viernes en Berlín con el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, y sus principales ministros para intentar resolver la crisis de los migrantes.

"El Gobierno turco hará todo lo posible para reducir el número de refugiados" que ingresan en la UE, indicaron ambos países tras la entrevista en un comunicado común.

En contrapartida, Turquía podrá contar con el apoyo de Alemania para intentar facilitar el ingreso al espacio Schengen a los turcos que quieren visitar dicha zona.

Turquía, país por el que pasan muchos candidatos a lograr asilo en Europa, desempeña un papel central en la estrategia de Merkel para reducir este año de manera "significativa" el número de solicitantes de asilo que llegan a Alemania, y que alcanzaron en 2015 la cifra récord de un millón.

La canciller reafirmó la promesa de la UE de noviembre. La Unión prometió 3.000 millones de dólares a Turquía a cambio de controlar mejor sus fronteras y luchar contra los traficantes de personas, pero los gobiernos europeos no han logrado financiar su promesa.

La cuenta atrás para resolver la crisis migratoria en Europa empezó esta semana en Davos, donde acudieron algunos de los principales líderes de la región, conscientes de que debían anunciar lo antes posible una solución.

"Tenemos que atajar este problema en las próximas seis a ocho semanas", advirtió el primer ministro holandés, Mark Rutte, porque "cuando la primavera (boreal) vuelva y el número (de migrantes) se cuadruplique, entonces la Unión ya no podrá gestionar" esas llegadas masivas.

La frustración ante la falta de coordinación europea fue expresada también por el ministro de Relaciones Exteriores polaco, Witold Waszczykowski, ante la llegada de migrantes del Este, incluyendo un millón de ucranianos, a pesar de que las autoridades de Ucrania desmienten que sean refugiados.

Pero algunas voces surgen para asegurar que esta crisis puede tener ventajas económicas. Así, el presidente del Banco Central europeo, Mario Draghi, estimó que puede ser una "oportunidad" para estimular el crecimiento económico, si bien es demasiado pronto para saberlo.

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AFP