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La viuda, Maureen McCarthy Scalia (Centro), camina tras el ataúd del difunto juez de la Corte Suprema Antonin Scalia en l amisa por el difunto celebrada en Washington DC, el 20 de febrero de 2016

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El vicepresidente estadounidense Joe Biden y numerosas personalidades asistieron el sábado a los funerales del juez conservador Antonin Scalia, cuyo deceso abrió la puerta a un proceso de nominación sumamente politizado para ocupar su vacante en la Corte Suprema, en pleno año electoral.

Unas 4.000 personas asistieron al funeral, menos el más esperado: el presidente Barack Obama. El mandatario demócrata acudió el viernes con su esposa Michelle a la sede de la Corte Suprema a rendir homenaje ante los restos del juez, cuyo féretro estaba cubierto con la bandera norteamericana.

Este acto de homenaje público era el más apropiado para el presidente, aseguró la Casa Blanca, pero sin lograr silenciar las críticas de su ausencia este sábado.

Los comentarios se hicieron aún más ásperos luego que Obama hizo saber que preferiría pasar gran parte del fin de semana estudiando posibles candidatos para reemplazar a Scalia, un magistrado conservaror fallecido el pasado sábado en Texas (sur), a los 79 años.

"¿Me pregunto si el presidente Obama habría ido al funeral del juez Scalia si era organizado en una mezquita? ¡es muy triste que no haya ido!", escribió el aspirante republicano a la Casa blanca, el magnate Donald Trump, en la red Twitter durante la ceremonia fúnebre. Algunos críticos del presidente lo acusan de ser musulmán.

Con escolta policial, el coche fúnebre negro que transportaba el féretro llegó poco antes de las 11h00 locales (16h00 GMT) frente a la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, el templo católico más grande de América del Norte.

El vicepresidente Biden, que es católico, y su predecesor, el republicano Dick Cheney, estuvieron entre las personalidades reunidas bajo la gran cúpula azul y oro de la basílica junto a la familia de Scalia, un católico devoto.

Fue un momento de congoja, calma y reflexión en la antesala de lo que se espera sea una amarga batalla política desatada por su repentina desaparición para sustituirle en la Corte Suprema.

Defensor de la posesión personal de armas, abiertamente opositor al aborto, las uniones homosexuales y la discriminación positiva, Scalia deja en el máximo tribunal a cuatro jueces nombrados por presidentes republicanos y cuatro designados por demócratas.

De ahí la importancia de la elección de su sucesor que podría inclinar la balanza, mientras que la Corte Suprema debe decidir pronto espinosos temas como asuntos referidos al aborto y la inmigración.

Obama, que ya ha nombrado a dos jueces progresistas en la Corte Suprema, dijo que estaba decidido a elegir al sustituto de Scalini, que debe ser ratificado por el Senado.

Este fin de semana estudiará expedientes preparados por su equipo y, como señal eventual de su voluntad de encontrar un candidato de consenso, "el presidente consultará con una vasta gama de individuos que tienen un amplio abanico de puntos de vista", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los republicanos dominan el Senado, y el jefe de la mayoría, Mitch McConnell, controla el orden del día y ya adelantó que no someterá a votación nominaciones mientras Obama sea presidente.

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AFP