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El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk (izq), y el primer ministro británico, David Cameron, en el 10 de Downing Street, en Londres, el 31 de enero antes de una reunión

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Las cruciales conversaciones entre el primer ministro británico y el presidente del Consejo Europeo para reformar las condiciones de permanencia de Londres a la Unión Europea (UE), antes del referendo previsto para 2017, no lograron avanzar este domingo y los diálogos se extenderán un día más.

"Todavía no hay acuerdo. Un trabajo intensivo en las próximas 24 horas es crucial", escribió Donald Tusk en Twitter tras una cena de trabajo con el 'premier' David Cameron.

El primer ministro conservador informó de que el presidente del Consejo Europeo accedió a prolongar durante otras 24 horas las conversaciones, antes de publicar un borrador del acuerdo sobre las propuestas de reforma de la UE planteadas por Londres.

El Gobierno de Londres ha exigido cuatro reformas a sus socios europeos, para poder recomendar luego a los británicos seguir en el bloque, en un referéndum que debe celebrarse antes de fines de 2017.

La principal exigencia es la limitación de los derechos sociales de los inmigrantes de la UE, pero también busca que se garanticen los derechos de los países que no usan el euro, que el Reino Unido quede fuera de los siguientes pasos para una mayor integración europea y potenciar la competitividad del mercado único.

Una fuente europea dijo que "se lograron algunos progresos" durante la reunión, pero que todavía quedan pendientes "asuntos importantes", con respecto a las conversaciones del viernes entre Cameron y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Las demandas británicas se tratarán entre todos los países del bloque en la cumbre del 18 y 19 de febrero en Bruselas.

- 'Freno de emergencia' -

Las negociaciones se orientan a buscar una solución alternativa a la reforma que persigue Londres para imponer una moratoria de cuatro años a los migrantes de la UE que llegan al país, durante el cual no podrán recibir ayudas estatales. Esta medida es considerada "discriminatoria" y contraria a los principios de libre circulación de bienes y de personas, que constituye un principio fundador de la Unión.

La solución propuesta por Bruselas sería poder articular un "freno de emergencia", que podría ser activado en caso de colapso de los servicios públicos británicos por la afluencia o si la seguridad social es víctima de abusos reiterados.

Londres, por su parte, quiere que este freno sea "tan potente como su propuesta de cuatro años" y que pueda transformarse "en un mecanismo más permanente", precisó una fuente gubernamental británica.

Asimismo, para el jefe del Gobierno británico, el acuerdo sería posible "si el freno se aplica a los actuales niveles de inmigración europea, si puede ser activado inmediatamente después del referendo y si se aplica durante el tiempo suficiente para resolver el problema subyacente", precisó la misma fuente.

La moratoria de cuatro años propuesta por Londres necesitaría, según los expertos, una revisión de los Tratados de la UE.

Si Londres consigue un acuerdo con sus socios europeos, el referendo podría tener lugar a partir de junio, pero Cameron ha afirmado que está dispuesto a esperar. "Tenemos hasta finales de 2017 para organizar nuestro referendo", asegura el político británico.

Según los últimos sondeos, el voto a favor de la salida de Reino Unido del pacto ganaría con un débil margen.

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AFP