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Palestinos con el cuerpo del joven Otman Suleiman, de 18 años de edad, que murió por disparos israelíes, durante su funeral en Bala, en Cisjordania,el 5 de octubre de 2015

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Jerusalén y Cisjordania registraron este lunes nuevos choques intensos que provocaron un muerto palestino y llevaron al primer ministro, Benjamin Netanyahu, a dar al ejército y la policía la potestad de actuar en este contexto extremadamente delicado.

"No le daremos inmunidad a ningún tumultuoso, ni agitador, ni a ningún terrorista; no hay ningún límite a la acción de nuestras fuerzas de seguridad", afirmó Netanyahu en un discurso televisado. Además, señaló que las fuerzas de seguridad en Jerusalén y Cisjordania serán reforzadas.

Estas declaraciones tuvieron lugar poco antes que el ejército y los servicios de seguridad interior israelíes anunciaran la detención de cinco sospechosos y varios cómplices de la muerte de una pareja de colonos, acribillados a balazos en su auto ante sus hijos el jueves en Cisjordania ocupada.

"El grupo pertenecía al movimiento Hamas", indicaron las fuerzas de seguridad en un comunicado conjunto, según el cual los detenidos "confesaron su implicación en el ataque" durante un interrogatorio.

El movimiento islamista Hamas, en el poder en Gaza y considerado como "terrorista" por Israel, celebró el jueves el ataque como "una respuesta a los crímenes sionistas", aunque no lo reivindicó.

El Movimiento Islámico, una organización árabe israelí, es, junto a Hamas y la Autoridad palestina, la "principal fuente de incitación al odio", indicó Netanyahu, quien está sometido a la presión de algunos miembros de su gobierno, uno de los más conservadores de la historia de Israel.

Y miles de personas participaron el lunes en Jerusalén en una manifestación organizada por colonos para instar el primer ministro a intensificar la construcción de colonias.

"La única respuesta al terror es construir, construir y construir", dijo a la AFP Oren Hazan, diputado del Likud de Netanyahu.

- Piedras y cócteles Molotov -

Israelíes y palestinos están enzarzados en los últimos días en una nueva espiral de violencia en Cisjordania y Jerusalén Este, la parte palestina de Jerusalén anexionada y ocupada por Israel.

Otros dos israelíes murieron el sábado en un ataque con cuchillo en la Ciudad Vieja de Jerusalén, y cuatro palestinos -entre ellos los autores de dos ataques- murieron en choques con el ejército israelí, incluido un adolescente de apenas 13 años.

Las represalias de los colonos también se multiplicaron en Cisjordania, donde murieron dos jóvenes palestinos de 13 y 18 años por disparos.

Estas violencias recuerdan a las Intifadas de 1987 y 2000, y han provocado alarma en el exterior.

Berlín y París manifestaron su preocupación, mientras que el secretario de Estado norteamericano John Kerry dijo que el recurso a la violencia "es inaceptable", ya sea de un lado o del otro, y llamó a la calma.

Desde el sábado, en varias localidades de Cisjordania y en algunos barrios de Jerusalén Este, jóvenes palestinos y soldados israelíes se enfrentan abiertamente.

Los primeros lanzan piedras y cócteles Molotov, y los segundos responden en Cisjordania con disparos, que en las últimas 48 horas dejaron 150 heridos, con balas reales y de goma.

"Autorizamos a nuestras fuerzas a tomar medidas firmes contra quienes lanzan piedras y cócteles Molotov", indicó el lunes Netanyahu, quien autorizó el recurso a francotiradores en Jerusalén, como ya ocurre en Cisjordania.

El jefe de gobierno israelí reiteró también su voluntad de derruir "las casas de los terroristas". Durante la noche, testigos informaron que las fuerzas de seguridad rodeaban las casas de al menos tres autores de atentados en Jerusalén, perpetrados hace casi un año.

En respuesta, el presidente palestino Mahmud Abas acusó el lunes "a la parte israelí y a su gobierno" de querer "arrastrar la región en un ciclo de violencia" y provocar "una escalada" de las tensiones.

Israel ya adoptó una medida excepcional y quizá inédita al prohibir durante dos días -domingo y lunes- el acceso a la ciudad Vieja a la inmensa mayoría de los 300.000 palestinos de Jerusalén Este que no viven en ella.

Por segundo día consecutivo y coincidiendo con la fiesta del Sucot, la turística Ciudad Vieja se asemejaba más el lunes a un pueblo fantasma, en donde barricadas policiales filtraban las pocas entradas, dejando pasar sólo a israelíes, residentes, turistas, comerciantes y estudiantes de escuelas ubicadas dentro de las murallas, y negando el acceso a los miles de palestinos de Jerusalén-Este que no viven en la Ciudad Vieja.

La Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo para los musulmanes, sigue abierta. Sin embargo, su acceso sigue restringido a los varones de menos de 50 años, una disposición inaceptable para los fieles musulmanes.

Por otra parte, el ejército israelí realizó un bombardeo por la noche en la Franja de Gaza en represalia al disparo de un cohete contra el sur del territorio israelí.

AFP