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Manifestantes protestan en Tipitapa, a unos 25 km de Managua, durante un paro de 24 horas en Nicaragua, el 14 de junio 2018

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Nicaragua se paralizó este jueves con un paro convocado por la oposición para exigir el cese de la represión y la salida del presidente Daniel Ortega, en medio de nuevos ataques contra manifestantes en varias ciudades que aumentaron a 162 el número de muertos en casi dos meses de protestas.

En la jornada, cuatro personas fallecieron en ataques armados de paramilitares y agrupaciones progubernamentales contra las barricadas de manifestantes en León y Nagarote (noroeste), Managua, y Masatepe (sur), indicó el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

"Ortega continúa con su política criminal contra el pueblo de Nicaragua porque no quiere dejar el poder, pese a que el pueblo le dice que se vaya", declaró a la AFP Azhalea Solís, representante de la alianza opositora.

El paro fue casi general en Managua y en departamentos como Masaya, Granada (sur), Matagalpa, Estelí, Nueva Segovia (norte), León y Río San Juan (sudeste).

En las calles hubo poco tráfico, los comercios y empresas privadas no trabajaron, mientras que las oficinas públicas cerraron temprano.

"Fue una actividad cívica de resistencia frente a la represión del gobierno", dijo Solís, quien calificó el paro como un éxito.

El paro de 24 horas fue convocado el martes por la opositora Alianza Nacional por la Justicia y la Democracia, que agrupa a empresarios, estudiantes y sectores de la sociedad civil, como una forma de presionar al gobierno a detener los violentos ataques contra manifestantes y pobladores, a manos de fuerzas antichoques y "turbas" afines al gobierno.

El paro "es una forma de presionar a este gobierno que está haciendo atrocidades, queremos una Nicaragua libre", dijo una habitante de un barrio capitalino, donde la gente sonó las cacerolas en repudio al mandatario.

Nicaragua vive un clima permanente de protestas que tiene bloqueadas sus principales rutas con casi 900 "tranques" y barricadas en ciudades semiparalizadas desde que el 18 de abril estallaron las manifestaciones contra una fallida reforma a la seguridad social.

Las protestas se extendieron como una muestra de disconformidad contra el gobierno de Ortega, en el poder desde 2007, con su esposa Rosario Murillo como vicepresidente y mano derecha, bajo cargos de autoritarismo y de controlar todos los poderes del Estado.

- Amplio apoyo -

La industria, los mercados, bancos, supermercados, tiendas, gasolineras, restaurantes,y la mayoría de pequeños expendios de comida en los barrios de Managua y otras ciudades no abrieron sus puertas, mientras que en casi todos los colegios públicos se suspendieron las clases porque los alumnos no llegaron.

El popular mercado oriental de Managua, con más de 20.000 negocios y 2.000 vendedores ambulantes, lució abandonado, custodiado a su alrededor por barricadas que la gente levantó para defenderse de eventuales saqueos.

"Hoy nadie" trabajó, dijo a la AFP Carlos Sánchez, un vendedor ambulante de 58 años, que espera que el paro empuje al gobierno a solucionar la crisis.

"El paro es para presionar al gobierno que se siente a dialogar y dar una solución a esta crisis", dijo a la AFP Heriberto Ruiz, un vendedor golosinas.

"Que (Ortega) salga por la puerta de adelante, no por la trasera", dijo Ruiz, afirmando que Nicaragua se ha convertido en "tierra de nadie" por la violencia y saqueos.

- Paro bajo fuego -

En medio del paro, grupos paramilitares dispararon contra manifestantes que resguardaban barricadas en las ciudades de Nagarote, Tipitapa, Masatepe y León, causando al menos cuatro muertos y varios heridos, confirmó a la AFP el Cenidh, que contabiliza hasta el jueves 162 muertos.

Una de las víctimas fue un monaguillo de 15 años de la catedral de León, quien murió de un impacto de bala en el pecho en los enfrentamientos en la ciudad.

También se produjeron choques en las ciudades de Jinotepe, Diriamba, Nindirí y tiroteos en la madrugada y hacia el anochecer en Managua.

El párroco de Nindirí (sur), Jesús Silva, denunció en un tuit que antimotines entraron a la ciudad "disparando indiscriminadamente" y que el pueblo se resguardó en sus casas.

Presidente Ortega, "reprimiendo y matando está agravando la crisis. Lo que la gente grita en la calle es ¡que se vaya!", escribió en un tuit el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez.

En Masaya, paramilitares hirieron a un manifestante que cuidaba una trinchera.

La policía de este antiguo bastión del oficialismo se encuentra sitiada con barricadas que son defendidas por jóvenes con piedras y morteros caseros.

También sufrieron ataques algunos barrios y la Universidad Autónoma de Nicaragua, trinchera de estudiantes en protesta, en Managua en la madrugada, informó la oposición.

La Conferencia Episcopal convocó este viernes a reanudar el diálogo para dar a conocer la respuesta de Ortega a su propuesta de democratización.

"Estamos confirmando a nuestro pueblo que ahí estará la delegación del gobierno presidida por el canciller Denis Moncada" con el ánimo de trabajar "desde el diálogo por la paz", dijo la vicepresidenta y portavoz oficial Rosario Murillo.

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AFP