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Un combatiente de las Fuerzas Democráticas Sirias posa el 2 de mayo de 2017 en la localidad de Mazraat Tishreen, a las afueras de Raqa (norte), junto a decenas de velos negros abandonados por mujeres tras huir de este bastión en Siria del grupo EI

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En la carretera de Raqa hay cadáveres de yihadistas y decenas de velos negros desparramados. Son los niqabs abandonados por las mujeres en su huida del bastión del grupo Estado Islámico (EI), cada vez más acorralado por una alianza de combatientes árabes y kurdos.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) están integradas por árabes y kurdos respaldados por la aviación de la coalición internacional bajo mando estadounidense. Se encuentran en Mazraat Teshrin, a sólo 17 kilómetros de Raqa, y en algunas zonas a apenas una decena de kilómetros del bastión yihadista.

"La mayoría de las mujeres se quitan las abayas (velos) y los niqabs en cuanto llegan a nuestras posiciones", cuenta a la AFP un combatiente, que pidió permanecer en el anonimato. "Algunas los pisotean", añade.

Ahmad se siente afortunado de haber podido escapar hace dos días de Raqa, pese a las medidas brutales impuestas por el grupo EI para impedir la huida de sus habitantes.

"Dáesh (acrónimo árabe del grupo EI) usa a los civiles como escudos humanos para protegerse. Huimos en grupo, pero unos francotiradores emboscados mataron a dos de los nuestros", declara.

En las últimas semanas, miles de civiles han huido de Raqa y de sus alrededores mientras se estrecha el cerco sobre la 'capital' siria del grupo EI, situada en el norte del país y blanco de una ofensiva de las FDS.

- Yihadistas a un kilómetro -

En Mazraat Teshrin, los combatientes de las FDS obstruyen un túnel utilizado, según ellos, por los yihadistas para refugiarse de los ataques de la coalición internacional y para transportar municiones y vituallas.

A las afueras de la aldea, otros apilan sacos de arena para cortar el paso a posibles coches bomba y protegerse de los francotiradores del grupo EI. Hay yihadistas a menos de un kilómetro de sus posiciones.

Las FDS lanzaron su ofensiva contra Raqa en noviembre de 2016, un mes después de la de las tropas iraquíes contra Mosul, el otro feudo del 'califato' autoproclamado por el grupo EI en 2014 en el país vecino.

En el arcén de la carretera yacen cuerpos de presuntos combatientes yihadistas, junto a vehículos calcinados que dan fe de la dureza de los combates en el sector.

Los ataques de la coalición internacional "mataron a la mayor parte de los yihadistas que se encontraban aquí. Los otros murieron durante nuestras operaciones", declaró a la AFP un combatiente de las FDS.

Según él, "el EI perdió gran parte de su capacidad defensiva. Los combates ya no son muy intensos".

Pese a la creciente presión contra sus bastiones, los yihadistas consiguen cometer atentados sangrientos en otros lugares.

El martes causaron al menos 46 muertos en varios ataques suicidas cerca de un campamento de refugiados en el noreste de Siria.

- Apoyo de la coalición -

Las FDS se hallan a tan sólo ocho kilómetros de la ciudad de Raqa y la rodean preparando el asalto final, afirma su portavoz, Talal Sello.

"Nuestras tropas se acercan cada vez más a Raqa y el número de militares y de consejeros de la coalición internacional no para de aumentar", dijo a la AFP.

Estados Unidos envió a 900 hombres a Siria para ayudar, formar y asesorar a estos combatientes kurdos y árabes, además de una unidad de artillería de los Marines.

Ahmad al Hasan, un comandante local de las FDS, asegura que la coalición les "suministró armas especiales, entre ellas artillería, tanques y misiles antitanque".

Como muchos de sus combatientes, lleva turbante para protegerse del polvo, en previsión de una tormenta de arena anunciada.

El objetivo de las FDS es "liberar completamente" el bastión yihadista en coordinación con la coalición, afirma Ahmad al Hasan. Pero es tajante: Raqa "sólo será de sus habitantes".

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