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Un hombre con un chaleco del sindicato CGT con una bengala durante la manifestación en Rennes contra la reforma laboral planteada por el Gobierno, el 5 de julio de 2016

(afp_tickers)

Francia vive este martes su duodécima jornada de movilización social en cuatro meses contra un proyecto de ley laboral del gobierno socialista, que vuelve a ser debatido en segunda lectura en un Parlamento hostil a esa reforma.

Los sindicatos que se oponen a la reforma han convocado una marcha este martes en el centro de París, así como en otras ciudades francesas.

Al mismo tiempo, el texto que presenta la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, será debatido en segunda lectura desde este martes por la tarde en el Parlamento, posiblemente hasta el viernes.

Pero el ejecutivo socialista del presidente François Hollande y de su primer ministro Manuel Valls carece de mayoría para hacer votar la ley, pues parte de los propios diputados socialistas se oponen a ella, al considerarla demasiado liberal, mientras la oposición de derecha la rechaza por insuficiente.

Enfrentado a una revuelta en sus propias filas, el gobierno socialista francés hará uso del artículo 49-3 de la Constitución, un instrumento que permite obtener la adopción del texto sin el voto de los diputados, tal como ya lo hiciera en la primera lectura del proyecto.

"La decisión (de utilizar el 49-3) está tomada y el primer ministro la anunciará oficialmente en el hemiciclo, normalmente al iniciarse los debates a las 15H00" locales (13H00 GMT) de este martes, dijo una fuente política.

El ejecutivo, exhausto tras estos cuatro meses de revuelta social y que bate récords de impopularidad cuando queda menos de un año para la elección presidencial, ha tratado sin embargo de satisfacer a los sindicatos con una serie de enmiendas al proyecto.

"Nadie puede decir que el gobierno sea inflexible o intransigente", aseguró Manuel Valls.

El gobierno francés explica que con esta reforma quiere combatir un desempleo endémico --superior al 10%-- facilitando los contratos en un mercado laboral más flexible. Los detractores, por su parte, creen que solo aumentará la precariedad laboral.

- Huelgas e impopularidad -

Además de las manifestaciones, en estos cuatro meses de protesta se produjeron también huelgas en los sectores del transporte, de la energía y de la limpieza, haciendo temer perturbaciones durante la Eurocopa de fútbol, que se desarrolla hasta ahora con normalidad.

Sin embargo, en este contexto, la impopularidad del presidente François Hollande es tal que muchos se preguntan si puede a volver a ser el candidato de la izquierda en la elección presidencial de 2017. Hollande aún no ha confirmado si aspira a un nuevo mandato.

Por su parte, el Partido Socialista se ha visto obligado a anunciar unas primarias para principios de 2017, para elegir a su candidato a la presidencia. Pero varios observadores consideran inadecuado que Hollande, en su calidad de jefe de Estado, pueda someterse a tal primaria.

Además, un antiguo candidato de izquierda radical a la presidencia en 2012, Jean-Luc Mélenchon (obtuvo entonces 11%) ya ha anunciado su candidatura a la presidencial de 2017, dividiendo aún más a la ya dispersa izquierda francesa.

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AFP