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El presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, Paul Ryan, el 2 de diciembre de 2015 en Washington

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El Congreso de Estados Unidos adoptó el jueves una importante ley de financiamiento de autopistas y transporte público por un periodo de cinco años, en un consenso político poco común y saludado por el empresariado.

La Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, adoptó la ley con 359 votos contra 65. El Senado, también con mayoría republicana, la aprobó luego con 83 votos contra 16.

Falta que la ley sea promulgada ahora por el presidente Barack Obama.

"Esta ley de cinco años, financiada plenamente, permitirá mantener y mejorar nuestras autopistas, puentes, vías de tren y otros sistemas vitales de transporte", dijo Paul Ryan, el nuevo presidente de la Cámara, quien permitió aprobar este texto al posibilitar que se incluyan enmiendas.

"Esta autorización por cinco años para las infraestructuras federales de transportes de nuestro país mejorará nuestra competitividad mundial y permitirá a las empresas planificar mejor el futuro, creando más empleos y reforzando nuestra economía", comentó Thomas Donohue, presidente de la Cámara de Comercio estadounidense.

El texto prevé la inversión de 305.000 millones de dólares en los próximos cinco años y sin el aumento del impuesto de la gasolina. Este impuesto, intacto desde 1993, estaba en el centro de las negociaciones desde hace años. Algunos demócratas impulsaban su aumento, mientras que los republicanos lo rehusaban.

Es la primera vez en 10 años que se adopta un texto duradero sobre el transporte. El Congreso se enfrentaba habitualmente a la situación de cómo acceder a los créditos necesarios para la manutención de las autopistas.

El sistema estadounidense de autopistas es responsabilidad del Estado Federal y generalmente no cobra peajes.

AFP