Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Miles de personas protestaron en Chicago, Estados Unidos, el 27 de noviembre de 2015 por la muerte de un joven negro por disparos de un policía

(afp_tickers)

Miles de personas se manifestaron el viernes en Chicago para denunciar la muerte de un joven negro abatido de 16 balazos por un policía blanco, y bloquearon la circulación en zonas comerciales donde numerosos estadounidenses compraban en las rebajas del "Viernes Negro".

Policías y agentes de seguridad privada protegían el ingreso a las grandes cadenas de tiendas sobre una avenida comercial, e impedían entrar a los clientes mientras los manifestantes desfilaban entre los coches. Los agentes decidieron finalmente bloquear la circulación para dejar paso a la marcha.

"16 tiros, 13 meses", se podía leer en algunas pancartas en referencia al número de balazos recibidos por Laquan McDonald, de 17 años, en el momento de su muerte en octubre de 2014, y al plazo que pasó para que la justicia acusara formalmente al autor de los disparos. Los manifestantes reclamaban entre otras cosas la renuncia del jefe de Policía de la ciudad.

Miembros del movimiento Black Power coreaban "No pueden seguir viendo esto y ocultarlo", mientras que la gran figura de la lucha por los derechos de los negros en Estados Unidos, Jesse Jackson, encabezaba otra marcha, de carácter más solemne.

Chicago sufre un aumento de las tensiones raciales desde que el martes se difundiera por primera vez el video del incidente.

Las autoridades llamaron a la calma. El país ha sido escenario desde hace 18 meses de manifestaciones de protesta que a veces degeneran en disturbios tras la revelación de numerosos casos de brutalidad policial contra negros.

El presidente Barack Obama dijo que estaba "profundamente consternado" por las imágenes que mostraban cómo fue abatido Laquan McDonald por disparos en la cabeza, el cuello, el tórax, los brazos, una mano, en la espalda y en un muslo.

El policía Jason Van Dyke, de 37 años, fue inculpado el martes de "asesinato con premeditación", pero esa decisión no calmó a incontables estadounidenses.

AFP