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Nuevas protestas en Líbano en día crucial para plan de reformas de Hariri

Los libaneses en las calles del centro de Beirut el 20 de octubre de 2019 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 21 octubre 2019 - 07:20
(AFP)

Líbano se preparaba este lunes para nuevas manifestaciones, en un día crucial del inédito movimiento de protesta contra la clase política, ya que el gobierno debe pronunciarse sobre el plan de reformas propuesto por el primer ministro Saad Hariri.

Desde temprano en la mañana, manifestantes cortaron varias rutas en todo el país para impedir que los empleados puedan ir a sus lugares de trabajo, mientras que en las redes sociales se multiplicaban las convocatorias para salir a las calles.

Bancos, universidades y escuelas estaba cerrados este lunes, en medio de este movimiento de protesta que paraliza al país.

El domingo, cientos de miles de libaneses salieron a reclamar en un ambiente festivo un cambio radical de un sistema político acusado de corrupción, confesionalismo y clientelismo, en medio de una crisis económica sin fin.

Desde Beirut hasta la ciudad de mayoría sunita de Trípoli, en el norte, pasando por las localidades chiitas del sur y las ciudades drusas o cristianas del este, los libaneses se movilizaron en una inédita unidad para manifestar su hartazgo.

Al grito de "¡Revolución, revolución!" o "el pueblo quiere la caída del régimen", una marea humana invadió el centro de la capital.

El movimiento de protesta comenzó de manera espontánea el jueves tras el anuncio de un nuevo impuesto a los llamados efectuados a través de las aplicaciones de mensajería internet como WhatsApp, una decisión finalmente anulada.

Al día siguiente, Saad Hariri dio 72 horas a su frágil coalición gubernamental para que apoye sus reformas bloqueadas por las divisiones políticas. Pero su discurso fue interpretado por los manifestantes como un intento de salvar a la clase política.

A media mañana, el gobierno debe celebrar una reunión presidida por el jefe de Estado Michel Aoun para pronunciarse sobre las reformas propuestas. El domingo, los principales partidos aceptaron no imponer nuevos impuestos y un programa de privatizaciones, según un responsable del gobierno.

Pero esto no parece suficiente para calmar la ira de los manifestantes.

"Llegó la hora de la verdad", tituló este lunes L'Orient-Le Jour. "Día de prueba: el poder o el pueblo", escribía de su lado en su portada el diario Al Akhbar, cercano a Hezbolá.

Los libaneses expresan su hastío ante una crisis económica que se agrava en un país donde la deuda pública supera los 86.000 millones de dólares, es decir más del 150% del PIB.

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