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Manifestantes tunecinos enfrentados con las fuerzas de seguridad en Tebourba, el 9 de enero de 2018

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Más de 200 personas fueron detenidas y decenas resultaron heridas en una nueva noche de disturbios en varias ciudades de Túnez, alimentados por un creciente descontento social ante las recientes medidas de austeridad del gobierno.

El movimiento popular comenzó la semana pasada con manifestaciones pacíficas y esporádicas contra el alza de los precios y un presupuesto de austeridad que incluye subidas de impuestos y entró en vigor el 1 de enero.

La protesta degeneró en disturbios el lunes por la noche, especialmente en Túnez y Teburba, al oeste de la capital, donde estalló la violencia tras la muerte de un hombre durante una manifestación.

El miércoles por la noche, varios jóvenes lanzaron piedras y cócteles Molotov contra agentes de seguridad en Siliana, en el noroeste del país, e intentaron entrar en un tribunal. La policía respondió con gases lacrimógenos.

También hubo nuevos altercados en Kasserine, en el centro desfavorecido del país, donde grupos de jóvenes intentaban bloquear las carreteras con neumáticos incendiados y lanzando piedras contra las fuerzas de seguridad.

Horas antes, durante una visita a El Battan, cerca de Teburba, el primer ministro tunecino, Yusef Shahed, condenó los actos de "vandalismo" que según él "sirven a los intereses de las redes de corrupción para debilitar el Estado" y acusó en particular el Frente Popular, un partido de izquierda que se opone al presupuesto.

En la segunda noche de enfrentamientos, el martes, 49 policías habían resultado heridos y 237 personas habían sido detenidas, informó el miércoles el portavoz del ministerio del Interior, Jlifa Shibani, que acusó a los alborotadores de estar pagados por líderes políticos.

"Hay actos de saqueo y de robo, pero también un mensaje político de una parte de la población que no tiene nada que perder y que se siente ignorada", siete años después de una Primavera árabe que reclamaba trabajo y dignidad, considera el politólogo Selim Jarrat.

Éste subraya que fueron atacados muchos edificios públicos, símbolos del Estado. Y que el gobierno "por el momento se ha posicionado con bastante firmeza contra los manifestantes".

- 'La gota que colma el vaso' -

El ejército se desplegó alrededor de los bancos, las oficinas de correos y edificios gubernamentales en las principales ciudades del país, según el ministerio de Defensa.

Para la politóloga Olfa Lamlum, "la nueva ley de finanzas es la gota que colma el vaso".

"Los jóvenes están decepcionados respecto a la revolución, sobre todo a causa de la carestía de la vida", dice, subrayando "el aumento de las desigualdades sociales evidenciado por las estadísticas oficiales" y fenómenos como el alza de la pobreza, el desempleo y el analfabetismo entre los jóvenes.

Túnez, que logró avanzar en su transición democrática tras la Primavera Árabe, afronta sin embargo problemas económicos y sociales.

En ese contexto, el laboratorio de ideas International Crisis Group (ICG), alerta contra el riesgo de derivas autoritarias y contra la tentación de una vuelta a un régimen duro.

"La clase política todavía no ha cedido a esa tentación autoritaria", pero "en un contexto de marasmo económico, se extiende la nostalgia de un Estado fuerte, como el que el exrégimen [del dictador Zine al-Abidine Ben Ali] pretendía defender", escribió el ICG en un informe publicado este jueves.

Los disturbios actuales se producen en un contexto de reivindicaciones sociales en Túnez contra las medidas de austeridad previstas por el gobierno, en especial el alza del IVA, que entró en vigor el 1 de enero.

Tras varios años de estancamiento económico y contrataciones masivas de funcionarios, Túnez se enfrenta a importantes dificultades financieras. La inflación superó el 6% a finales de 2017 mientras la deuda pública y el déficit comercial alcanzan niveles preocupantes.

Los activistas de la campaña "Fech Nestannew" ("Qué estamos esperando"), lanzada a principios de año contra el alza de precios, llamaron a manifestarse masivamente el viernes.

El mes de enero está tradicionalmente marcado por las protestas en Túnez desde la revolución de 2011. El contexto es especialmente tenso este año antes de la celebración en mayo de las primera elecciones municipales desde la Primavera Árabe.

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AFP