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El presidente de EEUU, Barack Obama, saluda al salir del avión Air Force One en Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam, el 24 de mayo de 2016

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La eliminación del jefe de los talibanes afganos en un ataque con drones estadounidenses fue una buena noticia para el Gobierno de Barack Obama, pero ahora está presionado para mantener más de lo previsto sus tropas en Afganistán, contradiciendo sus promesas electorales.

En el ataque estadounidense del sábado en la provincia de Baluchistán, en Pakistán, murió el mulá Ajtar Mansur, que lideraba los talibanes desde que se anunció el año pasado la muerte del mulá Omar, fundador del movimiento.

Este golpe sin precedentes "demuestra que para los talibanes hay una sola opción: buscar una resolución pacífica del conflicto", dijo el lunes el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner.

Considerado inicialmente como favorable a las negociaciones de paz con el Gobierno afgano, el mulá Mansur, una vez convertido en jefe de los talibanes, rehusó sentarse en la mesa de negociaciones.

Los talibanes "pueden sentarse con el Gobierno afgano y dar inicio a las negociaciones (...) Apoyamos un proceso llevado a cabo por los mismos afganos", añadió Toner.

Pese a las esperanzas de que puedan alcanzar una resolución pacífica, Obama -elegido presidente en base a su compromiso de poner fin al involucramiento militar estadounidense en Irak y Afganistán- está bajo presión.

Estados Unidos ha retirado el grueso de sus tropas de Afganistán -presentes desde 2001- pero mantiene allí a unos 9.800 soldados, quienes oficialmente cumplen tareas de consejeros para apoyar y entrenar a sus aliados.

El mandatario deberá decidir otra vez si continúa con la retirada de sus tropas de Afganistán, como prometió en su campaña electoral de 2008.

Ya en octubre de 2015, ante los avances de los talibanes frente a las fuerzas afganas, Obama anunció que dejaría a los 9.800 soldados en el terreno durante 2016, en lugar de realizar la retirada progresiva prevista.

A esto se suma que desde hace meses los militares estadounidenses intentan retener más de los 5.500 efectivos previstos para 2017 en terreno afgano.

Se necesitan "años" aún para poner a punto al ejército afgano, estimó en febrero ante el Congreso el general John Nicholson, comandante de las fuerzas estadounidenses de la OTAN en Afganistán. "Creo que hay mucha gente entre los militares que piensa que 5.000 o 6.000 efectivos es muy poco", dijo a AFP Anthony Cordesman, experto del centro de estudios y reflexión CSIS. "La mayoría de los militares que conozco prefiere mantenerse cerca del nivel actual" de 9.800 soldados "en lugar de bajar a 5.500 el próximo año", añadió Michael O'Hanlon, experto militar en Brookings, un centro de reflexión de Washington, que recomienda por su parte mantener a 10.000 hombres en el terreno.

Los militares estadounidenses reclaman también más libertad para bombardear a los talibanes.

Por ahora los aviones estadounidenses no tienen derecho a volar para socorrer a las fuerzas afganas en dificultades. Solo pueden intervenir cuando existe amenaza contra las fuerzas estadounidenses o de la OTAN.

- Tiempo límite -

Los días pasan y el calendario apura. Si Estados Unidos decide finalmente dejar más hombres de lo previsto en Afganistán el año próximo tendrá que anunciarlo antes del verano porque la OTAN tendrá entonces que tomar decisiones a tiempo, previno en febrero el general John Campbell, el antecesor de Nicholson como comandante de las fuerzas de la OTAN en el país.

Nicholson -quien asumió el nuevo puesto a principios de año- tiene plazo hasta comienzos de junio para evaluar la situación. El oficial se reunió esta semana en Bruselas con los jefes de Estado Mayor de los países de la OTAN, pero no filtró nada sobre su diagnóstico ni planes.

Para Anthony Cordesman, tradicionalmente crítico con las decisiones militares del Gobierno de Obama, es imposible prever cómo resolverá este dilema el presidente, entre un refuerzo de la presencia militar contrariando sus promesas electorales o un 'status quo' que podría hipotecar el futuro del Gobierno afgano. Por un lado "no querrá ser considerado como un presidente que privó de opciones a su sucesor", legando un dispositivo militar debilitado y desbordado en Afganistán, "pero del otro es un presidente que evalúa sus opciones casi indefinidamente", suspiró.

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AFP