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El presidente estadounidense, Barack Obama, habla sobre ciberseguridad el 17 de febrero de 2016 en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, realizará en marzo una histórica visita a Cuba para un encuentro con su homólogo Raúl Castro, un gesto que corona la reaproximación bilateral iniciada en diciembre de 2014.

Obama -acompañado de su esposa, Michelle- estará en La Habana el 21 y 22 de marzo, para seguidamente realizar una visita oficial a Argentina, donde planea un encuentro con el nuevo mandatario, Mauricio Macri.

En una nota oficial de dos párrafos, la Casa Blanca informó que además de reunirse con el líder cubano, en La Habana el presidente pretende mantener contactos con "miembros de la sociedad civil, empresarios y cubanos de a pie".

En la misma nota, la Casa Blanca apuntó que durante el viaje Obama se propone "expresar nuestro apoyo a los derechos humanos", sugiriendo que el tema podría meterse en la agenda del encuentro con el líder cubano.

Rhodes añadió que la presidencia estadounidense no trabajaba con la hipótesis de un encuentro del presidente Obama con el retirado líder cubano Fidel Castro.

De acuerdo con Rhodes, la agenda de Obama para su diálogo con Raúl Castro incluye temas como forma de impulsar el comercio bilateral, la oleada de migrantes cubanos hacia territorio estadounidense, y la base naval que Estados Unidos mantiene en Guantánamo.

- Derechos humanos en la agenda -

Poco antes del anuncio formal de la visita, Obama había publicado una serie de cuatro mensajes en la red social Twitter, donde ya había sugerido la posibilidad de discutir sobre derechos humanos.

"Aún tenemos diferencias con el gobierno de Cuba, y voy a tratarlas directamente. Estados Unidos siempre se pondrá del lado de los derechos humanos en todo el mundo", publicó el mandatario, sin ofrecer mayores detalles de agenda.

En La Habana, la directora del departamento de Estados Unidos en la cancillería cubana, Josefina Vidal, dijo que la visita de Obama "constituirá un paso más hacia la mejoría de las relaciones" entre los dos países.

Cuba, dijo Vidal, "está dispuesta a dialogar con el gobierno de Estados Unidos sobre cualquier tema, incluyendo el de los derechos humanos, en el cual tenemos diferentes concepciones".

De acuerdo con la alta diplomática cubana, las autoridades en La Habana tienen "opiniones sobre el ejercicio de los derechos humanos en muchos países del mundo, incluyendo Estados Unidos".

Vidal añadió que, más allá de las diferencias, durante su visita a Cuba Obama y su esposa serán tratados "con todo respeto y consideración" y podrán beneficiarse de "una aproximación directa a la realidad cubana".

- Reacciones inmediatas -

El anuncio del viaje de Obama a Cuba provocó inmediatas reacciones de los dos lados del Estrecho de Florida.

El senador Marco Rubio, aspirante presidencial por el partido Republicano e hijo de inmigrantes cubanos, pidió a Obama que "reconsidere" la decisión de viajar, y afirmó que se trataba de "un error" y era al mismo tiempo "contraproducente y dañino a nuestros intereses de seguridad nacional".

En tanto, el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Ed Royce, criticó ásperamente el viaje, alegando que Obama seguía haciendo "concesiones unilaterales".

Otro senador de origen cubano, el Demócrata Bob Menéndez, dijo que la visita a Cuba era "totalmente inaceptable".

A su vez, en La Habana representantes de la oposición expresaron su esperanza de que la visita ayude a "impulsar cambios" en el modelo político vigente en la isla.

"Le pediríamos que trate de empoderar al pueblo de Cuba, a la sociedad civil, a la oposición interna, a los pequeños empresarios, a los cubanos de a pie y no al gobierno cubano", dijo Guillermo Fariñas, Premio Sajarov 2010 de derechos humanos.

- Visita que cierra una era -

La histórica visita de Obama a Cuba representa la coronación del proceso de reaproximación que Washington y La Habana iniciaron oficialmente el 17 de diciembre de 2014, cuando los dos gobiernos anunciaron el fin de medio siglo de ruptura.

De esa forma, el gesto de Obama de visitar La Habana ayuda a poner punto final a una era que promovió profundas divisiones en toda la región y se había convertido en un obstáculo a las relaciones de Washington con los países latinoamericanos.

Este jueves, Rhodes admitió que la política mantenida por Estados Unidos hacia Cuba durante medio siglo había servido únicamente para "enfurecer y alejar al resto del continente".

Se trata de la primera visita a Cuba de un presidente estadounidense en funciones en 90 años. El último había sido Calvin Coolidge, quien en 1928 fue recibido en La Habana por el general Gerardo Machado.

Los dos países se encuentran empeñados en intensas negociaciones para remover los escombros de medio siglo de enfrentamiento y avanzar hacia una normalización de sus relaciones bilaterales, con la mirada puesta en la remoción del embargo económico y financiero impuesto por Washington a la isla en 1962.

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AFP