Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

El presidente Barack Obama y su esposa, la primera dama Michelle Obama, despidiéndose de Cuba el 22 de marzo de 2016

(afp_tickers)

El presidente Barack Obama consiguió transmitir su mensaje a los cubanos, pero el verdadero logro de su histórica visita a La Habana puede reposar en la fuerza del simbolismo y su impacto a futuro sobre la ideología del régimen cubano.

El presidente Raúl Castro tendrá que enfrentarse a un escenario nuevo en los próximos meses. El viaje sin precedentes de Obama pone en aprietos el discurso ideológico del régimen, apoyado desde hace medio siglo en la perversidad del imperialismo estadounidense.

"El principal efecto de la visita es el factor: 'No lo puedo creer', que comienza a formarse", dijo Paul Webster Hare, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Boston (Estados Unidos).

"Si esto (el recibimiento a un presidente de Estados Unidos) puede ocurrir, ¿por qué no todo lo demás? Esta visita alienta en los cubanos la expectativa de un cambio urgente y necesario en lo que atañe a las oportunidades económicas y de control de un gobierno agotado", aseguró el experto a la AFP.

Ya resulta insuficiente "la antigua retórica revolucionaria que culpa al embargo estadounidense de todos los males", sostuvo.

Además, la posición de Barack Obama sobre el embargo impuesto a Cuba a partir de 1962 está muy clara. En varias ocasiones ha pedido al Congreso en Washington que lo levante y ha tomado medidas ejecutivas para aliviarlo.

Y más allá del aspecto simbólico de la visita, el otro éxito de Obama estuvo en haber logrado transmitir sin obstáculos su mensaje al pueblo cubano, en un país en el cual la información está muy controlada.

Aún si no pudo intercambiar directamente con la gente, debido a las medidas de seguridad, el presidente estadounidense aprovechó su discurso de este martes para hacer una defensa cerrada, ante las cámaras de televisión cubanas, de las libertades públicas y la democracia.

"Obama es muy bueno dando discursos. Son corticos. No me aburrí en ningún momento. Me llegó un mensaje bastante claro de esperanza y de un futuro mejor, y que es bueno dejar el pasado atrás", comentó Freddy Lafont, un guitarrista de 19 años presente en el Gran Teatro Nacional durante el discurso.

Según Paul Webster Hare, "Obama es un convencido de que 'la diplomacia pública' puede funcionar en la Cuba de 2016. Puede hablarle directamente al público y no solo al gobierno".

Aún sin poder darse baños de masas, Obama se esforzó en dirigirse al pueblo en cada ocasión que se presentó, por ejemplo con su participación en un sketch junto al más popular humorista cubano, un video que se difundió la víspera de su llegada a La Habana.

Pero quizás su mayor proeza fue convencer a Raúl Castro, de 84 años y reticente ante los medios de comunicación, para que participara en una rueda de prensa, en la que se evocó el tema de los presos políticos.

Poco acostumbrado a las preguntas incómodas, Raúl Castro mostró su irritación ante los periodistas.

- Obama ganó, Raúl no perdió -

"Obama ganó el partido, pero Raúl no lo perdió", consideró Arturo López-Levy, politólogo de la Universidad de Texas Rio Grande Valley, en Estados Unidos.

"Obama tenía que lograr que la política de desmantelamiento del embargo sea irreversible y para eso necesita que Raúl Castro sea un socio", explicó este profesor universitario cubano.

Para Raúl Castro se trataba de demostrar que es "un buen anfitrión y que pese a su edad es lo suficientemente flexible como para obtener los éxitos que se le negaron a su hermano Fidel", añadió.

A menos de tres semanas de un congreso del Partido Comunista que debe delinear la orientación política del país en los próximos años, Raúl Castro tiene la oportunidad de definir el alcance de los cambios que vendrán.

Jorge Duany, del Cuban Research Institute de la Universidad de la Florida, ve probable una mayor apertura económica, pero descarta cambios en la orientación política.

"La visita estaba destinada a profundizar los lazos entre los dos países en el comercio, los transportes y las comunicaciones, así como el contacto entre sus pueblos. Es improbable que tenga un efecto sobre la reforma electoral que definirá el próximo congreso del Partido Comunista", concluyó el experto.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

AFP