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Barack Obama habla durante su comparecencia pública de este viernes 6 de noviembre en la Casa Blanca, en Washington

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Tras años de años de vacilaciones, el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo el viernes que rechaza el controvertido proyecto del oleoducto Keystone XL entre Canadá y Estados Unidos, al tiempo que confirmó su participación en la conferencia del clima en París.

Al tomar al fin esta decisión, seis años después de la primera solicitud de permiso de parte del grupo canadiense TransCanada, Obama marcó la actitud de Estados Unidos a un mes de la conferencia sobre el clima en París (COP21), que busca alcanzar un acuerdo mundial para frenar el aumento de la temperatura del planeta.

El proyecto, de unos 1.900 km de longitud -de los cuales 1.400 en Estados Unidos-, buscaba transportar el petróleo de las arenas bituminosas desde Alberta, Canadá, hasta el centro de Estados Unidos, en Nebraska, de donde iba a ser distribuido a las refinerías del país en el golfo de México.

A lo largo de los años, este caso se había convertido en emblema de la división ideológica en Estados Unidos entre demócratas y republicanos sobre temas de energía y medio ambiente.

"El Departamento de Estado decidió que el proyecto Keystone XL no es de interés nacional para Estados Unidos. Estoy de acuerdo con esta decisión", dijo Obama en la Casa Blanca, destacando que el proyecto no tendría ningún impacto "significativo" en la economía estadounidense a largo plazo.

"El oleoducto no hará bajar el precio del carburante para los consumidores estadounidenses", agregó el presidente. "Transportar petróleo crudo más sucio a nuestro país no refuerza la seguridad energética de Estados Unidos".

TransCanadá reaccionó rápidamente y dijo que examinará las opciones que tiene para imponer una nueva demanda.

"Revisaremos nuestras opciones para, si es posible, abrir una nueva solicitud para enviar el petróleo crudo de nuestro cliente", dijo el jefe ejecutivo de la compañía, Russ Girling, en un comunicado.

Hacia las 17H54 GMT, la acción de TransCanada retrocedía 5,7% a 32,41 dólares en la Bolsa de Nueva York.

- "Una súper potencia de la energía limpia" -

Obama, que hizo de la lucha contra el cambio climático una de sus prioridades y ha dado numerosas declaraciones sobre el tema de cara a la COP21, siempre sostuvo que la discusión sobre este proyecto sería central durante la cumbre del clima.

"Aprobar tal proyecto habría debilitado nuestro liderazgo sobre el clima", estimó el viernes, confirmando por primera vez que participará en la cumbre de jefes de Estado al inicio de la conferencia que se inicia en tres semanas.

"Espero con impaciencia encontrarme con mis homólogos del mundo entero en París, donde todos nos reuniremos en torno a un marco ambicioso para proteger el único planeta que tenemos", indicó Obama.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, lamentó la decisión de Estados Unidos, aunque aseguró que las relaciones entre ambos países "abarcan más que un solo proyecto".

En cambio hubo una avalancha de reacciones entusiastas entre los demócratas estadounidenses y en el seno de agrupaciones de defensa del medio ambiente.

"Buena decisión", comentó Hillary Clinton, candidata a la sucesión de Barack Obama. "LLegó la hora de hacer de Estados Unidos una superpotencia de las energías limpias", agregó, mientras su rival en las primarias demócratas Bernie Sanders también aplaudió "sin reservas" la actitud del mandatario.

Previsiblemente, los republicanos criticaron duramente esta decisión.

"Cuando sea presidente", dijo de su lado el senador y precandidato republicano Marco Rubio, "Keystone será aprobado y acabaremos con las políticas energéticas caducas del presidente Obama".

También el magnate Donald Trump lamentó el gesto de Obama y defendió el proyecto de Keystone en los siguientes términos: "miles de empleos, una buena cosa para el medioambiente y ni un solo inconveniente".

Los republicanos consideran que el transporte por oleoducto es más seguro que a través del ferrocarril y sostienen que es preferible importar crudo canadiense que petróleo del Golfo, de Venezuela y de otros países menos amigables.

AFP