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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el 13 de febrero de 2016 en California

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El presidente estadounidense, Barack Obama, recibirá el lunes a líderes del Sudeste asiático, en un retiro desértico en California, continuando así su largo cortejo de las naciones emergentes de esa región.

Obama recibirá a representantes de los diez países de la Asociación de Naciones de Asia del Sudeste (ASEAN) en Sunnylands, un retiro aislado en Rancho Mirage, en el Estado de California (oeste).

Para la Casa Blanca la cumbre de la ASEAN será una ocasión de demostrar su importancia antes de que concluya el mandato de Obama en enero de 2017.

La ASEAN comenzó como un apéndice de la política exterior estadounidense, al ser esa región demasiado pequeña y diversa como para constituirse por si sola en un actor trasnacional efectivo.

Pero Obama -quien vivió durante algunos de sus años de formación en Indonesia- ha actuado para transformarla en un "eje" importante para su país.

"Hoy la ASEAN es de inmensa importancia para Estados Unidos", expresó Ben Rhodes, uno de los principales consejeros de política exterior de Obama.

"Las diez naciones de la ASEAN representan juntas la séptima economía del mundo. Están vinculadas a asuntos críticos de seguridad, ya se trate de seguridad marítima, de antiterrorismo o antipiratería".

El Gobierno de Obama ha intentado forjar una colaboración más estrecha entre los países de la ASEAN, en parte para que sirvan de contrapeso a China, la potencia dominante en la región.

- Disputas en el mar de China Meridional —

Durante la cumbre, Obama y sus homólogos intentarán ponerse de acuerdo en cómo lidiar con una larga serie de disputas marítimas sobre el estratégico mar de China Meridional.

Brunei, Malasia, Filipinas y Vietnam -al igual que China y Taiwán, que no están invitadas a la cumbre- reclaman varias zonas de remotos arrecifes, cordones litorales, atolones, islas y bancos que se han transformado en puntos de ardua disputa geopolítica.

Hace décadas que se construye informalmente en algunas de esas pequeñas islas, pero las recientes obras de construcción militares chinas han provocado temor por un eventual conflicto.

Funcionarios y diplomáticos dicen que una de las principales metas de las reuniones del lunes y el martes es ponerse de acuerdo en una respuesta colectiva a un importante fallo sobre estas disputas de un jurado de la ONU que se espera en los próximos meses.

La Corte Permanente de Arbitraje decidirá si el controvertido reclamo chino para expandir su territorio marítimo tiene respaldo legal.

Una aprobación colectiva de Estados Unidos y la ASEAN del veredicto de esta corte -sin importar el resultado- aumentaría la presión sobre China, que rehúsa a reconocer al tribunal.

La Casa Blanca ha intentado, hasta ahora sin éxito, persuadir a Pekín de que cese sus obras militares y comprometerse a resolver todas las disputas a través de negociaciones y respetando el derecho internacional.

Pero detrás del escenario diplomático, las maniobras políticas son intensas.

China ha presionado a naciones de la ASEAN que no tienen un interés propio en las disputas territoriales, como por ejemplo Camboya y Laos, para diluir cualquier posición colectiva.

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AFP